jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Qué es la belleza?

Todas queremos ser bellas.
Pero alcanzar la belleza es una utopía, pues siempre cambia de paradero aunque mantenga rasgos universales como la simetría de los rasgos, el color de ojos, la textura del cabello, la estatura y el grosor de los labios entre otros.


La belleza es como una mariposa que revolotea y no se queda quieta; cuando adquiriste la talla soñada, un grano atrevido reposa en tus mejillas, o el sol hace estragos en tu piel, el estrés debilita tu cabello; y en fin; siempre se acerca pero nunca parece quedarse.
 
Tal vez las mujeres nos volvimos demasiado exigentes con nosotras mismas y nuestra imagen. Hoy día ser físicamente “bella” es casi una obligación que impone la sociedad y que por supuesto todos aceptamos como un hecho sin cuestionar, ni refutar, ni chistar. ¿Para qué? ¿Hay algo mejor que ser bello? “¡Ser Rico!” –Diríamos en broma.

Sin embargo la belleza es algo tan interpretativo, que una puede ser bella para cierto grupo de gentes y para el resto no; o bien, responder a las necesidad filosóficas de un contexto histórico, ser reconocido y luego ignorado. La belleza es una experiencia individual.

Por eso se dice que no es bello lo que gusta sino lo que gusta es bello. ¿Sólo un jueguito de palabras? Yo creo que no; que es una bonita forma de recordarnos que las cosas no son como son sino como se miran. Y que como muchas otras cosas en la vida, siempre vamos a obtener parte de la aprobación, nunca la de todo mundo. Pero entonces ¿Por qué no conformarnos con la aceptación personal?

La belleza es una gran impostora, muestra una parte del todo, y nos hace creer que es lo único que existe; seduce porque es novedad, pero todo lo nuevo tarde o temprano se hace conocido. Cuándo eso sucede, ¿qué pasa? ¿Ha dejado de ser bella la belleza? ¿Por qué no causa la misma sensación?

La realidad de cada cultura, necesidad económica, y expectativa social, condiciona el concepto relativo de belleza. Si las modelos de ahora estuvieran en la Edad Media, su excesiva delgadez sería digna de abucheos.
Entonces… ¿por qué nos preocupamos tanto por ser lindas? Y hablo por supuesto en un nosotros inclusivo; porque yo también amén de reflexionar quiero quitar siempre un poco más de lonjita; y cuando no hay más, ¡Me invento una! He descubierto que con la belleza nunca es suficiente.

Y cuando algo nunca es suficiente, estamos en serios problemas.  Creo que debemos empezar a reflexionar sobre las cargas que elegimos día a día a conciencia guardamos en nuestras mochilas. Y aceptar quienes somos con todo lo que eso implica. Lo que nos gusta y lo que nos disgusta también; porque aunque queramos hacer de cuenta que no existe, existe. Forma parte de nuestra estructura de personalidad.

¿qué es la belleza?
Entonces resumiendo, “Un conjunto de creencias vinculadas con una sociedad y aceptada por ella como una verdad inquebrantable acerca de cómo deben mostrarse los seres humanos”. Si comprendemos esto con el corazón, nos daremos cuenta de que sólo son “interpretaciones” de unos cuantos que imponen una moda. ¿Te das cuenta?

Sin embargo en todo este discurrir, podría atreverme a decir, que hay algo que nos convierte en eso de “toda mujer es bella” y es nuestra bendición de ser mujer. Es el reconocimiento de ser portadoras y dadoras de vida, de amor, de comprensión. De tener una estructura mental biológica diferente que hace que tengamos desarrollado un sexto sentido que nos permite descubrir al otro en sus sentimientos, de conocer lo que le pasa, de descifrar los gestos, de derrochar ternura, de sembrar pasión, amistad.

Enaltecer nuestras almas femeninas, y reconciliarnos con nuestro poder interno para brillar con nuestro sol íntimo y personal. Eso nos hace bellas, pues nos conecta con la esencia pura de lo que somos y eso se evidencia en el exterior.

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Aprendí de tu amor, ahora te dejo atrás

No todas las relaciones de pareja tienen el final deseado, muchas veces la relación se rompe dejándonos un sabor agridulce.

Al romperse la relación sufrimos, lloramos y quisiéramos borrarlo de nuestra historia… Pero podemos hacer mejor que eso, las mujeres tenemos la capacidad de reflexionar y aprender de lo vivido para seguir madurando en el amor y en aquello que más nos conviene para nuestro futuro.

No comenzamos una relación de pareja pensando en un inminente fracaso. Por lo mismo, al vivir un dulce amor, no pensamos en una posible separación; por el contrario, estamos dispuestas a defender todo lo que hemos construido con nuestro amado. Pero no todo puede salir como deseamos.
¿Cómo explicarle al alma que lo que tanto amó ya no existe? ¿Cómo volar cuando las alas se han roto y ya ni siquiera un enorme remiendo de amor puede sanar?


Cuando sabemos que la vida, las circunstancias, nuestro modo de actuar o lo que haya podido ser, ha acabado con nuestra relación de pareja, nos llenamos de muchas preguntas sin respuestas que terminan por ensuciar nuestra mente y nuestro corazón.


Muchas mujeres eligen cerrar los ojos e intentar revivir lo que ha muerto. Y ello no está mal, no debemos bajar los brazos fácilmente. Sin embargo, debemos reconocer cuando un alma ya ha terminado su ciclo de compañía en nuestras vidas y dar un paso adelante de la ruptura para aprender de lo que sucedió.

Más allá de los fallos, del dolor, de los recuerdos, de las lágrimas, de los maltratos, de las alegrías, hay algo más…

Tal vez él no era el “amor de nuestras vidas”, pero sí un medio para aprender algo que sin su presencia no hubiésemos interiorizado, ¿has pensado en qué es ello? ¿Cuál es ese aprendizaje que él te dejó?


No es fácil apartar las cosas: “terminé con mi amado pero me enseñó esto, eso y aquello”. No, no es sencillo, aún tenemos muchos sentimientos encontrados que nos entristecen, tenemos el corazón golpeado y los ojos apagados por la decepción.


Pero con todo ello, tenemos la capacidad de reflexionar y mirar con detenimiento lo sucedido para rescatar lo que nos puede ayudar a seguir madurando en el amor, ya sea porque fue positivo y queremos reforzarle, o porque fue negativo y no queremos volver a encontrarle.
 
Sumemos muchas gotitas de decisión y valentía para salir adelante de ese amor frustrado.
 
¡Podemos guardar lo bueno! ¡Podemos desechar lo malo! ¡Podemos dejar atrás a aquel ser que ya no nos ama!

Haz de cuenta que vas a comer una fruta pero de repente descubres que una de sus partes está dañada: no desechas la fruta entera, sencillamente dejas de lado la parte dañada y te comes el resto.


Lo mismo pasa con nosotras: no debemos desechar lo bueno por miedo a apartar lo malo. Si aquella historia no funcionó, no desesperes, algo bueno ha de tener, algún aprendizaje te dejó y seguramente te están  preparando para recibir al buen amor de tu vida.


Debes aprender, porque si no lo haces, tus experiencias habrán sido en vano. Y debes dejar atrás a quien no supo caminar a tu lado, porque si no lo haces, corres el riesgo de quedarte estancada y olvidar que existe un verdadero amor.

Suerte!

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martes, 20 de diciembre de 2011

Escojo cuidar de mí, ser feliz


Hay personas, a veces amigas, que no aportan nada bueno a nuestras vidas. Personas que sólo saben criticar y ver lo malo en los demás. Son personas llenas de rabia, rencor y envidia.

No nos conviene estar junto a personas así. Debemos buscar nuestra felicidad, ver la vida de forma positiva, y si pasamos tiempo con estas personas nos acabarán contagiando y amargando.

Yo decido ser feliz, tener amistades que aporten a mi vida y no que me estén restando. ¿Y tú, qué escoges?

Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?

Claro que no; no tienes porqué recibirlo. Igualmente, cuando una persona se acerca a ti llena de rabia, envidia y rencores te está diciendo que la aceptes con todas esas cargas que lleva.

No la aceptes en tu vida, ¿para qué? ¿Para hacer triste tu vida también?

DECIDE NO ACEPTAR ESAS MALAS PERSONAS

Y si te pregunta porqué te alejas de ella, se lo dices con palabras muy claras:

Tú me haces mal, no aportas nada a mi vida; es más, me quitas mi paz y mi bienestar. Si acepto pasar tiempo contigo me acabaré contagiando por tu forma de ser y de ver todo con tanta envidia y rencor. Eso no me hace ningún bien por lo que sintiéndolo mucho, prefiero alejarme. La envida nunca es sana, el rencor sólo engendra más rencor.

Yo tengo carencias, no soy perfecta y seguramente encuentres muchos fallos en mí, pero quiero ser una persona feliz, disfrutar de la vida, ver el mundo con buenos ojos, y eso junto a ti nunca sería posible.”

Todas tenemos la opción de elegir si vivir amargadamente o intentando ser felices.

Podemos pasar por momentos de rabia, rencor y envidia… pero esas emociones no deben albergarse en nuestro corazón de forma permanente, deben ser sólo pasajeras, deben quedar atrás.
Es necesario que controlemos esas emociones negativas y todo lo que llevamos dentro de nuestro interior.
YO QUIERO SER FELIZ y cada día trato de serlo, trato de ayudar a muchas personas y no tengo cabida en mi corazón ni tiempo para personas tan amargadas.

Si te reconoces como una mujer negativa, que siempre ve problemas en todo y sientes que todos están siempre en tu contra: intenta calmarte. Una vez lo logres podrás ver las cosas con mayor objetividad, hacerte cargo de tus emociones y no enojarte con las personas que en su momento se alejaron de ti.

Tú al igual que yo, somos dueñas de nuestros actos. Has tomado decisiones que te han llevado a donde estás y a ver las cosas como las ves. Debes asumir que tus decisiones tienen consecuencias sobre tu vida y tu visión de la vida. Todo puede cambiar, pero depende de ti y no de los demás. Tú puedes escoger salir de esa amargura que no te deja ver la luz del sol. La decisión es tuya.

Nuestra libertad es tan grande como grande es la mujer, y por lo tanto ya sabes que todo está en tus manos. Trata de vivir contenta y feliz, que tu luz te ilumine en tus días oscuros. Sólo tú puedes hacerlo. Eres una mujer y eso te hace muy especial.
 
NUNCA MÁS PERMITAS QUE ALGUIEN TE MANIPULE
SE FELIZ, TE LO MERECES


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lunes, 19 de diciembre de 2011

Responsabilidad compartida

Los niños, normalmente, son criados por más de una persona. Por lo general, por ambos padres. Pero, en el caso de una familia “uniparental”, el padre o la madre que crían solos a sus hijos,  suelen contar con ayuda de otras personas.

Lo importante, cuando se cría un niño desde el nacimiento, es promover su salud emociona, su bienestar psicológico y proporcionarle un ámbito enriquecedor dónde pueda desarrollar una sana autoestima y todo su potencial humano, pleanamente.

En algunos hogares y en algunas situaciones, los niños no reciben la protección y la contención mínima que necesitan para desarrollarse saludablemente, e incluso hay casos en los que son expuestos a abusos de distintos tipos: una disciplina rígida que puede incluir abuso físico (golpes), manipulaciones psicológicas (abuso emocional) que pueden ser sutiles o explícitas, y otros tipos de conducta -por parte de los adultos a cargo del niño- que pueden ser atemorizantes y atormentar al niño causándole un daño psicológico o emocional importante.

Hay personas que amenzan a los niños, los critican constantemente, les exigen determinadas aptitudes (que los padres carecen) o los manipulan de maneras muy sutiles. En este último caso, el daño no se suele detectar sino hasta después de la adolescencia, durante la vida adulta.

Cuando un niño vive en un ambiente donde prima la hipodresía, la mentira y la falta de empatía y altruismo, lo más probable es que desarrolle una personalidad egocéntrica que le imposibilite formar una pareja o una familia, o cualquier vínculo afectivo que implique compromiso y la aptitud de compartir con su pareja y valorar al otro.

Cuando decimos que esta responsabilidad de criar niños saludables es una responsabilidad compartida, nos referimos específicamente a que si un padre o cualquier adulto que ayude a criar a un niño, comente abusos de cualquier tipo, el otro padre o cualquier otro adulto que participe de la crianza de ese niño, tiene la responsabilidad de poner un límite ante ese tipo de abuso, con el fin de preservar la salud emocional del niño.

Si un padre malcría a su hijo y el otro padre no hace nada al respecto, está causando el mismo daño. Si un padre golpea o encierra a un niño y el otro no hace nada, es cómplice de ese abuso.

La responsabilidad de criar saludablemente a los niños es compartida por ambos padres y por cualquier otra persona que ayude a criar a los niños. Cualquier abuso, ya sea físico o emocional, no debe ser tolerado. El padre o la persona que es testigo de un abuso y no hace nada para impedirlo, le causa al niño tanto daño como el que le causa el abusador.

Negar una situación de abuso, es negar la posibilidad de corregir a tiempo un problema que, en el futuro, no le permitirá a ese niño vivir una vida feliz, plena, compartiendo y valorando las cosas verdaderamente importantes de la vida.

Recuerde: la responsabilidad de la salud emocional de los niños es una responsabilidad compartida.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Es posible vivir sin tener sexo?

Hay una gran confusión en relación a este tema, sobre todo, en la conducta “asexual” y las diferentes variantes relacionadas a la falta de deseo sexual y explico: Según estudios, entre 3 y 5% de la población mundial no encuentra placer al tener relaciones sexuales, e incluso se mantienen encuentros eróticos pero no sexuales con la pareja.

Estas personas son conocidas como asexuales, definidos como individuos con deseo disminuido, falta de excitación y sin fantasías o motivaciones asociadas al placer, fenómeno que ocurre en la misma proporción en hombres y mujeres.

Esta condición les permite vivir tranquilamente sin tener coitos, "no porque no puedan llevarlos a cabo o tengan problemas psicológicos, sino porque simplemente no les llama la atención y son felices". La indiferencia al sexo no es considerada una enfermedad, ya que "los asexuales no tienen ningún tipo de disfunción biológica, sólo cuentan con otro tipo de preferencia".

No obstante, el hecho de no encontrar goce en el sexo no significa que suceda lo mismo con cualquier otro estímulo potencialmente hedónico, como disfrutar un pastel o beber una copa. Existen factores biológicos, sociales y culturales vinculados, como en el caso de violación que puede ocasionar una fobia o alguna experiencia dolorosa y producir aversión al sexo, pero los asexuales no necesariamente tuvieron un acontecimiento traumático, su inapetencia es natural.

Muchas mujeres han renunciado a su sexualidad por pereza, gusto o porque la vida le ha dejado sin su pareja, pero lo cierto, es que, ellas afirman: "Yo puedo vivir sin eso"; pero, ¿realmente se puede suprimir el sexo de nuestras vidas? ¿Necesitamos saber si es verdad que se puede vivir sin sexo o no? Estamos hablando de la expresión sexual que se llama coito, o sea, tener relaciones genitales, pero eso no es lo único que encierra el vivir sin sexualidad. 

Claro que se puede vivir sin tener relaciones coitales, tal y como lo hacen personas que mantienen el celibato o con alguna enfermedad; lo único que no va a pasar es que no se expresa la sexualidad a nivel genital. Entonces sí se puede vivir sin expresarse genitalmente, pués físicamente no va a pasar nada.

Una persona puede sentir una gran realización sin necesidad de estimular los genitales, porque se están activando otras glándulas sexuales del cuerpo. El hombre, por una cuestión de estímulo social, se le educa en cuanto a que se es hombre si tiene relaciones sexuales de penetración, por eso las personas que afirman que se puede vivir sin sexo, son mujeres y es que ellas afirman su bienestar sexual desde la maternidad, por lo que normalmente va a vivir su sexualidad en el periodo cuando está en su ciclo reproductivo.

Hay parejas que nunca se pusieron de acuerdo o no hicieron química a la hora del acto coital, por lo que la mujer opta por dejar de lado ese tema. Es por ello, que al hombre hay que educarlo para que sea más tierno, pero a la mujer hay que enseñarle también a que disfrute de esos encuentros como un derecho propio. Ambos deben educarse para hacer que el deseo genital sea ardiente y apasionado.

El deseo sexual se asocia mucho también a la testosterona, por lo que siempre se dice que los hombres son más necesitados fisiológicamente. Sin embargo, hay que tomar en consideración la parte biológica y la parte cultural. Se debe buscar la mayor cantidad de "orgasmos" afectivos, eróticos y espirituales que permitan un mejor estado de salud, por eso el impulso sexual es una fuente de salud; y, si usted tiene una pareja estable en que el amor es fuente de satisfacción, entonces aprovéchelo, disfrútense y edúquense.

Y, si usted considera que puede vivir sin sexo y es feliz, no se preocupe, porque en la viña del Señor hay de todo.

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