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viernes, 11 de noviembre de 2011

Los adolescentes usan como guía la conducta sexual sana de los padres

Probablemente esto te tome de sorpresa: según un estudio realizado en Canadá, no son ni los amigos, ni los famosos ni los medios de comunicación los que más influyen en los hijos adolescentes a la hora de adoptar patrones sanos de conducta sexual. Ellos tienden a buscar esas guías y modelos en sus propios padres. Los resultados de este estudio ponen en evidencia la importancia de los padres, el hogar y la familia en la educación de los valores de los hijos y les recuerda a los padres otra más de sus responsabilidades: el dar un  buen ejemplo.

Si piensas que tus hijos adolescentes no te toman en cuenta y sólo encuentras diferencias con ellos (la famosa “brecha generacional”), quizás sea el momento de que empieces a cambiar estas ideas y de que le prestes más atención, no sólo a tus hijos sino también a tus actos. ¿Por qué? Porque en esta etapa de su vida, los adolescentes de ambos sexos parecen tomar como referencia a sus padres, incluso hasta en las conductas sexuales.

Estos son los datos que se desprenden de un estudio reciente desarrollado en Canadá entre casi 1.200 adolescentes de 14 a 17 años de edad y más de 1.100 padres, y cuyos resultados se presentaron en la Conferencia Anual de la Sociedad Canadiense de Pediatría, en Quebec.

Según los resultados obtenidos por los investigadores, al ser consultados sobre su sexualidad, el 45 por ciento de los adolescentes consideraban a sus padres como modelo en comparación con el 32 por ciento que se guiaban por las conductas de sus amigos, y apenas un 15 por ciento dijo estar influenciado por celebridades.

Por otro lado, los padres subestimaron el impacto y la influencia que podían tener sobre sus hijos: el 78 por ciento de las madres respondió que pensaba que sus hijos se basaban en lo que hacían sus amigos a la hora de decidir qué comportamientos sexuales adoptar y muchas se quejaron de la falta de participación y compromiso de los padres en la educación sexual de los hijos.

Paralelamente, los investigadores también encontraron que los adolescentes que tomaban a sus padres como modelo a menudo provenían de familias en las cuales se hablaba de la sexualidad de una manera abierta y se les animaba a tener una sana vida sexual.

Esos mismos adolescentes que tenían un diálogo abierto con sus familias sobre el sexo y la sexualidad, demostraron ser los más prevenidos ante los riesgos y las consecuencias de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Qué ocurre en tu casa? ¿Cómo es el diálogo con tus hijos adolescentes? ¿Te preocupa que puedan correr riesgos innecesarios? Anímate a hablar con ellos de una manera adulta, respetando sus ideas y tratando de entender sus temores y sus dudas.

Ten en cuenta que la adolescencia es una etapa de cambios continuos, mediante los cuales tus hijos están formando su identidad y van en camino a la adultez. Para ellos puede ser tan difícil pasar por esos cambios como para ti aceptarlos y acostumbrarte a que ya no tienes todo bajo control en sus vidas, porque han comenzado a tener sus propios gustos y sus propias ideas (que probablemente sean diferentes a las que tú quisieras que tengan).

¿Te parece imposible dialogar con ellos, te parecen reservados y silenciosos, sientes que no te cuentan nada ni comparten sus cosas contigo? Aprovecha y da el primer caso en abrir las vías de comunicación:
  • No los presiones y aprovecha los momentos en que ellos te proponen que conversen. En general los adolescentes evaden las conversaciones programadas, ellos deciden cuándo y sobre qué temas hablar, quizás porque necesitan animarse a  preguntarte acerca de los temas ante los cuales no saben cómo reaccionarás.
  • Sé honesto si desconoces la respuesta a alguna de sus preguntas, sobre todo en materia sexual. Puedes usar el tema de una película o de un programa de televisión para comenzar el diálogo: una ruptura de pareja, un embarazo no deseado, las consecuencias de usar drogas ilegales o tener relaciones sexuales sin protección.
  • Aprovecha cada momento para reforzar, sin discursos largos, pero de manera firme, las conductas que son aceptables y que  no son aceptables dentro del hogar. Establece consecuencias específicas para el comportamiento que no apruebas.
  • Si te cuenta algo que te altera, trata de controlar tus emociones y pregúntale por qué ha hecho tal o cual cosa, qué sentido le encuentra y trata de explicarle tu punto de vista o porque no es apropiado su comportamiento. Si te alteras, posiblemente sienta que su honestidad es recompensada con un castigo, y la próxima vez posiblemente evite hablar contigo sobre situaciones similares.
  • Si eres tú quien quiere sacar un tema de conversación, muchas veces la clave está en cómo haces la pregunta. Ir directamente al punto puede no dar resultado. Por ejemplo, en vez de preguntarle qué ha hecho en el colegio, toma sus carpetas y busca algo de información. Si descubres que el viernes hay un partido intercolegial, allí tienes un tema para empezar a hablar.
  • Recuérdate a ti mismo(a) que la forma en que tratas a tu pareja es el modelo para tus hijos. ¿Se tratan con respeto? ¿Se demuestran cariño? ¿Dedican tiempo para la relación de pareja? ¿Se ven felices?
  • Trata de conocer los gustos de tus hijos: su música o sus películas favoritas, los actores que admiran, los videojuegos que más les atraen e incluso la vida que tienen en las redes sociales.
  • Programa actividades compartidas con tus hijos: demuéstrale que estás disponible para disfrutar y para participar con ellos. Justamente en esos momentos espontáneos es cuando suelen surgir las mejores conversaciones entre padres e hijos.
El hogar es la primera escuela y los padres son los grandes maestros de toda la vida. Tenlo presente para que puedas transmitirles a tus hijos, no sólo tu amor de padre y tus conocimientos, sino tus valores y tu ejemplo.

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cómo evitar que los niños imiten malos comportamientos

"Seguramente nos parece que nuestros hijos aprenden mas fácil los malos comportamientos que los buenos. Quizás suceda que nosotros no estamos siendo buenos ejemplos para ellos. Los principales maestros de los niños son sus padres." 

A todo joven padre o madre le va a interesar conocer el truco para evitar que sus hijos imiten los malos comportamientos y las conductas agresivas. Y se trata de una solución muy sencilla, y es la de no exponerlos a ellas.

Los niños son pequeñas esponjas que van adquiriendo e incluyendo a su modelo de conducta aquellas manifestaciones observadas en la vida real o en medios de comunicación. Muchos padres optan por evitar que sus hijos vean películas violentas o programas televisivos que no impongan modelos de conducta adecuados para los más pequeños, pero en ocasiones descuidan sus propias manifestaciones.

Todos los adultos tenemos malos comportamientos y actitudes, que exhibimos de manera desapercibida en muchas ocasiones. Puede ser hablando por teléfono, o quizás algún gesto o verbalización respecto del resultado de un encuentro deportivo: debemos tener cuidado, pues nuestros hijos observan cada uno de nuestros movimientos y lo que decimos, y los exponemos a que los perciban como normales, incluso adecuados.

Cuando retamos a los niños por su vocabulario vulgar, y luego repetimos idénticas palabras en su presencia, no estamos haciendo más que confundir el parámetro educativo que llevamos a cabo. Para que los niños comprendan, por ejemplo, que hay una buena manera educada de hablar, debemos imponernos como ejemplos, y evitar las vulgaridades en su presencia. Lo mismo se adecua a nuestros gestos, comentarios y hasta comportamientos.







 Hay padres y tutores que incluyen un sistema de modelos inversos en el proceso educativo, a modo de juego. Se trata de invertir momentáneamente los roles, y permitir que nuestros hijos nos impongan una suerte de castigo ante nuestras malas acciones, palabras y conductas. De este modo, el niño interpreta que sus padres saben que han obrado mal, y que ante una mala acción, hay una consecuencia.
Debemos estar al tanto de nuestras acciones frente a los pequeños, para evitar que las absorban como naturales y normales. Esto incluye nuestro comportamiento general dentro y fuera del hogar, incluso con las mascotas, las plantas y los objetos. La agresividad es fácilmente imitable por parte de los pequeños, y al insultar al árbitro del partido de fútbol en la tele, estamos enseñándole al pequeño que eso "está bien" y que "es imitable".


Por ello, para evitar que los niños imiten los malos comportamientos, debemos comportarnos de manera correcta en su presencia. Además, que nos sirva como modelo educativo a nosotros mismos, para poder ponerlo en práctica en los restantes aspectos de nuestras vidas.

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martes, 27 de septiembre de 2011

Cómo evitar tener adolescentes violentos

La adolescencia es una etapa de transición entre la niñez y la adultez, es un momento en el que los chicos experimentan tantos cambios que puede ser realmente una locura estar en sus zapatos. Actualmente el número de comportamientos violentos en adolescentes se ha venido incrementando, así que debemos tomar medidas para prevenir esta actitud y lograr que se desarrollen con éxito.

La edad en la que comienza la adolescencia puede variar dependiendo de la persona, pues no es sólo un proceso biológico sino todo un conjunto de cambios fisiológicos, sociales y culturales.

¿Cuándo se considera que un chico es violento? De acuerdo con la psicólogo clínico Trinidad Aparicio, un adolescente es violento cuando actúa de manera impulsiva sin reparo, no se adapta a reglas ni normas, es intolerante y agresivo, es el causante de disturbios en el lugar donde se encuentra y pelea sin razón aparente. Estas personas son una amenaza para sus amigos y para toda la comunidad; lo peor es que si no se le presta atención es posible que terminen cometiendo actos delictivos

¿Por qué mi chico se comporta de una manera violenta? Existen muchas razones por las cuales los adolescentes actúan de esta manera:


  • El adolescente se crió en una familia donde no se le ponían límites. Los padres demasiado permisivos pueden generar que sus hijos tengan conductas irrespetuosas, las cuales se van deformando en actitudes agresivas. Padre: A veces los chicos necesitan mano dura.
  • El chico nació con un temperamento agresivo y nunca fue controlado para que su carácter no se forjara con estos parámetros. Las personas nacen con un temperamento, pero el carácter se desarrolla hasta los siete años. Hay tiempo para que mejore, no diga "él es así".
  • Una persona se convierte en violenta cuando copia comportamientos de este tipo de parte de sus padres y otros familiares. Por esta razón hay que dar el ejemplo.
  • En muchas ocasiones los chicos tienen comportamientos violentos debido a que tienen problemas de tipo psicológico o psiquiátrico.
  • Otra posibilidad es que el adolescente esté ingiriendo bebidas alcohólicas o drogas, ya que se ha comprobado que estas sustancias suelen potenciar conductas indebidas en las personas. Si su hijo está comportándose de manera violenta y las razones anteriores no se ajustan, vigile que esto no esté ocurriendo.

No quiero que me hijo se convierta en un adolescente agresivo, ¿cómo puedo prevenir que esto suceda? La palabra clave en este artículo es la educación. Debemos estar conscientes de que los hijos son una gran responsabilidad y en nuestras manos está su futuro. Por esta razón es necesario dar un ejemplo de tranquilidad y calma en todos nuestros pasos, para que ellos nos imiten ya que somos sus héroes.

Desde que el niño viene al mundo debemos establecer lazos de comunicación con él y evitar que esto se rompa a lo largo de los años. Es conveniente que utilicemos aunque sea un momento al día para entablar conversaciones con nuestros chicos y prestar mucha atención a lo que nos dicen.

Evitemos tener en casa cualquier conversación donde se hable de odio y rencor.

Escribamos en una lista los valores que queremos transmitir y trabajemos para que nuestros hijos los tengan.

Hagamos que nuestros hijos se sientan amados, no demos por sentado que ellos lo van a saber. El amor es fundamental para atacar la violencia. Casi siempre los actos delictivos en los jóvenes responden a carencias familiares.

Por último, tenga ánimo y mucha constancia para que su paciencia no se agote.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

La difícil tarea de ejercer la autoridad con nuestros hijos

Los adultos se debaten entre mostrarse firmes ante los hijos o permitirles hasta el más mínimo capricho, solo por el temor a que no los quieran más. Lo primero que hay que tener bien en claro, es que enseñar a obedecer se aprende solo cuando quien manda u ordena, lo hace de manera equilibrada y coherente.

Es muy importante crear el acto de la obediencia en los niños desde muy pequeños, y este hábito esté acompañado por el deseo de lograr hijos independientes y responsables, tanto en la niñez como en su adultez.


Porque debemos ejercer autoridad sobre nuestros hijos?

Lo más cómodo suele ser dejar hacer lo que el niño quiera, no marcar límites, sobreproteger, en pocas palabras “malcriar”, lo que desencadenará seguramente en un niño desobediente y en un futuro adulto poco respetuoso e incapaz de cumplir con simples normas de convivencia.

Contrariamente a esta situación, nos podemos encontrar con padres autoritarios, que actúan con fuerza, amparándose en ser los mayores, y que solo lograrán que sus niños sean de carácter inseguro a temprana edad y se rebelen cuando comiencen la adolescencia.

Lo esencial en el arte de mandar es el crédito de lo que decimos. Este crédito no se compra ni se puede pedir prestado por un tiempo, sino que se adquiere y crece cada vez que estamos frente a los hijos, cuando existe coherencia entre lo que piensan y dicen y entre los que hacen y ordenan. Es decir, obrar con el ejemplo.


Como lograr autoridad sobre nuestros hijos, ayudándolos a crecer

Si deseamos lograr entonces, obediencia y niños seguros, confiados y responsables, hay ciertas actitudes que debemos evitar o ciertas cosas que no debemos decir:

  • Tratar de no estar todo el tiempo dando órdenes a los niños; vestite, bañate, anda a comprar, levanta eso...
  • Ubicarnos en la mente de los niños, si queremos que hagan algo, no nos vayamos por las ramas para solicitarlo, debemos ser claros y concisos. Ordenes confusas seguramente terminarán sin ser realizadas o llevadas a cabo sin lograr el resultado deseado.
  • Darle argumentos concretos, el tan conocido “porque yo lo digo” o “porque yo quiero que lo hagas” son frases que podemos hacer que se cumplan sin protestar solo en niños, a medida que vayan creciendo, solo lograremos que se rebelen ante esa razón. Lo mejor es explicar porque se debe hacer tal o cual cosa, aunque no les agrade, al menos ya conocen el fin de la misma.
  • No pidamos a los niños pequeños que realicen tareas que son imposibles para ellos, porque en ese caso solo lograremos dañar su autoestima y que se sientan incapaces o inútiles. Y si las primeras veces no logramos que realicen la tarea tal como deseamos, no hay que recriminárselo, sino felicitarlos y decirles: “muy bien, considerando que es la primera vez…seguramente con el tiempo podrás realizarla mejor, muchas gracias por ayudarme”.
  • No negociar “si haces eso, te llevaré de paseo", o  "si lo terminas pronto, te reglaré un caramelo”. De esta manera estamos logrando buenos comerciantes y no futuros adultos responsables.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011

La importancia de las tertulias familiares

Con la práctica frecuente de las tertulias, vamos creando vínculos muy profundos con nuestra familia. A través de ellas, obtenemos un mayor conocimiento de nuestros hijos y ellos de nosotros; se fomenta así una mayor comunicación. Veamos qué podemos hacer para que las tertulias sean un rato agradable y entretenido para todos. 
 1. Un encuentro familiar

Las tertulias familiares son reuniones informales en las que padres e hijos conversan de forma natural e improvisada sobre cualquier tema que sea de interés para ellos.

Si desde pequeños vamos acostumbrando a nuestros hijos a contarnos lo que hacen o lo que les ha sucedido a lo largo del día, estaremos fomentando la comunicación con ellos, fundamental a cualquier edad pero aun más en la adolescencia, etapa en la que son más vulnerables e influenciables.

Estas reuniones familiares deben realizarse habitualmente, a ser posible todos los días. Hay que buscar el momento idóneo. Lo normal es que sea después de comer o de cenar, según pueda organizarse cada familia. No debemos preocuparnos si estos encuentros no pueden ser a diario, lo esencial es que se produzcan con asiduidad y que se conviertan en una costumbre familiar.

Las familias que tienen esta costumbre, van creando a través de las tertulias unas bases de confianza y respeto que serán fundamentales para la relación padres-hijos.


2. Beneficios de las tertulias 

Con las tertulias nos adentramos en el mundo de nuestros hijos, llegamos a obtener una gran confianza y un mejor conocimiento de ellos, observamos su actitud y manera de pensar ante determinados temas, conocemos sus inquietudes y aquello que más les interesa o que más les preocupa.

Del mismo modo, ellos conocen cómo pensamos nosotros y cuáles son nuestros planteamientos e intereses. Son por tanto, un medio muy eficaz para educar, ya que a través de ellas obtenemos un amplio conocimiento de nuestros hijos y, por tanto, descubrimos cuál es la mejor forma para corregirlos, orientarlos y transmitirles valores como la responsabilidad, la tolerancia y el respeto a los demás.

A través de ellas, también les enseñamos a pensar y a reflexionar para que en todo momento tengan las ideas claras y criterio propio y no un criterio de masas. Conseguiremos también que sean más comunicativos y que tengan más capacidad de expresión.

Otro beneficio de las tertulias es que pueden despertarles el interés por temas muy diversos. Conforme se van haciendo mayores debemos ir abarcando todo tipo de temas: actualidad, geografía, política, familia... y transmitirles conocimientos y experiencias personales, que harán que despierten su interés por todo lo que les rodea y que sientan necesidad de ampliar sus conocimientos.


3. Las tertulias y el sentido del humor   

Los padres deben conseguir que sea un rato agradable para toda la familia, evitando discusiones innecesarias y procurando un clima distendido y relajado. Deben lograr también que sean interesantes y divertidas y que prevalezca, en todo momento, el sentido del humor.

En ocasiones, pueden surgir discrepancias que hagan que el ambiente sea tenso o que alguien ridiculice el punto de vista del otro, que no se respeten las intervenciones o que no se preste atención a lo que se dice. En estos casos, los padres deben intervenir para suavizar la tensión y la mejor forma de hacerlo es con sentido del humor.

En lugar de ejercer nuestra autoridad como padres, hagamos una broma de esa mala actitud de nuestro hijo con una frase divertida o una comparación oportuna. De esta forma, también podrá entender lo ridículo e inoportuno que ha sido su comportamiento. El humor es una buena salida para que las discusiones no vayan a más y para calmar la tensión en algunos momentos.

No podemos olvidar que lo que pretendemos de las tertulias es que sean un encuentro agradable para todos. Si además tenemos en cuenta la facilidad de todos los niños para reír, entonces debemos aprovecharlas para fomentarles el sentido del humor a través de ellas.

Introducir de vez en cuando un chiste gracioso o contar anécdotas de forma divertida buscando que nuestros hijos se rían e invitándolos a que ellos hagan lo mismo, hará que su sentido del humor se desarrolle y por tanto, que sean niños más felices.


4. Claves para que las tertulias tengan éxito  

- Escuchar atentamente. Dejar hablar a los niños permitiendo que den sus opiniones y puntos de vista, sin interrumpirles para darles algún consejo o para hacerles alguna pregunta hasta que no hayan terminado su intervención. El niño debe saber que puede expresarse tranquilamente, sabiendo que lo están escuchando con atención y sin prisas. De igual forma, ellos también deben respetar el turno de los demás.

- Mostrar interés por su vida fuera del hogar. Preguntarles por sus amigos más cercanos, qué ha hecho en el colegio o cómo le ha ido el partido de fútbol. Los hijos agradecerán nuestro interés y sabrán que pueden contar con nuestra ayuda en todo momento, porque conocemos su mundo fuera de casa y nos interesa y preocupa todo lo referente a ellos.

- Comunicación entretenida. Los padres también deben contar a sus hijos algún acontecimiento que les suceda a lo largo de los días, pero de forma entretenida y procurando que les entiendan perfectamente. Deben hablarles también de sus compañeros de trabajo y qué relación tiene con ellos. Esto permitirá que los niños vayan conociendo el mundo de sus padres.

- Respeto mutuo. Es fundamental que exista un profundo respeto entre todas las personas que forman la tertulia. En ningún momento se debe ridiculizar la intervención de nadie, ni hacer gestos o decir palabras que demuestren que su intervención para nosotros es un fastidio.

- Crear un buen ambiente. Aunque estemos cansados, de mal humor o hayamos tenido un día muy duro, no podemos permitir que nos afecte en nuestra tertulia diaria. Hemos de estar preparados para darles lo mejor de nosotros a nuestra familia y hacer todo lo posible para pasar un buen rato con ello.



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