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miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE LAS TRANSICIONES EN EL CAMINO DE LA VIDA

Para poder comprender cabalmente lo que es un período de transición en el devenir de la vida de los seres humanos, yo le invito a liberar su mente y ubicarnos y detenernos en un período difícil o crítico en la vida de cualquiera de nosotros. Una crisis personal o una situación que vivimos como un fracaso, se acompaña siempre de un gran sentimiento de pérdida. Indudablemente y de manera independiente de nuestra fortaleza interior, episodios de esta naturaleza causan impactos profundos en lo más íntimo de nuestro ser y nos obliga a recorrer distintas etapas en pos de una recuperación que necesitamos con urgencia .
 
 
 
 
 

jueves, 24 de noviembre de 2011

Cómo afrontar el temor a envejecer

Con el envejecimiento experimentamos una serie de cambios y tomamos conciencia del paso del tiempo. Evolucionar con el paso de los años y adaptarse a las diferentes etapas es fundamental para aprender a envejecer. Veamos cuáles son los temores más frecuentes ante este hecho y la importancia de nuestra actitud para afrontar el paso de los años.

1. ¿Qué es el envejecimiento? 

El envejecimiento es un proceso en el que se producen una serie de cambios desde el punto de vista biológico, social y psicológico
En este proceso, que comienza a partir de los treinta años aproximadamente, se va reduciendo la capacidad de las funciones biológicas y fisiológicas y empezamos a notar, los primeros cambios físicos.

Es un hecho que no podemos evitar, pero sí podemos atenuar alguno de los efectos que ocasiona en nuestro organismo. El ejercicio físico, la alimentación, unas condiciones medioambientales favorables y evitar las drogas, el tabaco y el exceso de alcohol son factores que retrasan los efectos del envejecimiento.

De igual forma, una vida intelectualmente activa en la que existan hábitos de lectura, se ejercite la memoria, se tenga amigos con los que conversar y se realicen diferentes actividades, favorece la lucidez y agilidad mental, tan mermada en algunas personas cuando llegan a la vejez.

Todo esto pone de manifiesto que de alguna manera se puede influir en el proceso de envejecimiento y que no todas las personas envejecen de la misma forma ni les afecta a todos por igual.


2.  El temor a envejecer 


A partir de la madurez se empieza a tomar conciencia del paso del tiempo. Reflexionamos sobre nuestra vida y hacemos balance sobre ella. Pensamos en el pasado lamentándonos por no haber podido alcanzar las metas propuestas y pensamos en el futuro, imaginándonos con las facultades mermadas y un aspecto físico deteriorado.

Tememos a la enfermedad, a la falta de autonomía y a la dependencia que podamos llegar a tener de otros y, por supuesto, a la soledad y a la muerte. En definitiva, es el temor a envejecer.

El temor a la soledad, a quedarse solo porque los hijos se han ido del hogar o por haber enviudado, es una de las grandes preocupaciones de las personas cuando se aproximan a la vejez. Plantearse la vida de forma distinta a lo acostumbrado e imaginársela con achaques y limitaciones físicas, además de la incertidumbre de lo que el futuro nos deparará, es uno de los mayores temores de todo ser humano.

A partir de la madurez, surge también el temor a la muerte. El paso del tiempo nos enseña que somos mortales y que el final de nuestra vida es ineludible. En esta etapa, ya hemos experimentado el dolor de la pérdida de algún ser querido y hemos sufrido con la muerte de personas cercanas a nosotros. Ahora aprendemos que no son otros los únicos que mueren y empezamos a ver la muerte cercana, como algo que tarde o temprano nos ocurrirá a nosotros.

 3. Evolucionar con el paso del tiempo 


Es alrededor de los cuarenta años, lo que llamamos edad intermedia, cuando se supone que se ha alcanzado la madurez personal y se ha logrado una estabilidad social y profesional. Sin embargo, es en esta etapa en la que muchas personas sienten una gran insatisfacción, surge lo que llamamos "la crisis de los cuarenta".

Las personas a pesar de haber logrado una estabilidad en su vida, añoran la etapa de la juventud, exenta de responsabilidades y con todo un futuro por realizar.

En el fondo de esta crisis subyace un problema de adaptación al hecho de envejecer. Algunas personas llegan a obsesionarse por su aspecto físico, tratando de disimular las marcas del paso del tiempo. Por eso no es de extrañar que existan personas que acudan reiteradamente a la cirugía estética o que tengan una forma de vestir excesivamente jovial y unas conductas que no corresponden con su edad.

Saber evolucionar y adaptarse al paso del tiempo es fundamental para poder enfrentar el futuro y disfrutar de cada etapa de la vida. No debemos aferrarnos de forma exagerada al pasado, sino que debemos dar paso a la nueva etapa que se aproxime y aprender a disfrutar de ella aprovechando la experiencia y sabiduría que sólo da el paso de los años.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que nuestra forma de pensar y de ver las cosas varía con la edad; estamos en continuo cambio. Por lo tanto, estancarnos y no aceptar el paso del tiempo es un error que sólo conduce a problemas personales y de madurez.


 4. Actitudes positivas para afrontar la vejez 


Para hacer frente al envejecimiento es necesario mantener una actitud positiva. Veamos a continuación algunas de esas actitudes:

- Saber que con el transcurso de los años se gana en sabiduría, experiencia y en perspectiva sobre la propia vida.

- Tener en cuenta que una de las ventajas que trae consigo el envejecimiento es el equilibrio personal. Aprendemos a aceptarnos tal y como somos, ya no nos importa nuestras carencias y hemos aprendido a querernos y valorarnos más con el paso de los años.

- La madurez supone para muchas mujeres una liberación. El tener los hijos mayores les permite disponer de tiempo libre para sus aficiones o realizar el trabajo fuera del hogar, sin la presión que les suponía dejar a los niños en casa cuando ellas iban a trabajar.

- La jubilación se puede plantear como el comienzo de otra etapa, en la que hay que disfrutar de la vida y del tiempo libre. Para ello es muy recomendable: viajar, desarrollar aficiones y disfrutar de los amigos y de los nietos.

- Son muchas las parejas que cuando llegan a la vejez vuelven a sentirse muy unidos. Han sobrevivido a las dificultades de toda una vida juntos y han logrado mantenerse unidos pese a todas las dificultades. Sienten una gran satisfacción sobre su matrimonio y desean una vejez juntos, compartiendo amigos y recuerdos. Son parejas que han sabido envejecer. 


Fuente

martes, 25 de octubre de 2011

Ser madre de una adolescente

Aunque tu hija no te lo pida, en esta etapa necesita especialmente tu ayuda, trata de escucharla y respeta su independencia, sé firme en las cosas que consideres realmente importantes pero flexible en las accesorias. Tu ayuda es muy importante para su formación como persona y para ello es fundamental tener una relación de confianza.

1. Una relación basada en la confianza

Si desde la infancia de tu hija habéis tenido la costumbre de conversar y hablar sobre vuestras cosas, habréis creado un vínculo de amistad y confianza. Te resultará más fácil hablar sobre temas que os preocupen a ambas y en los que tu ayuda y orientación, facilitará la madurez y el desarrollo de la personalidad de tu hija.

Sin embargo, aunque antes de la adolescencia hayáis tenido una buena comunicación, cuando llega esta etapa todo es más complejo. La tendencia de la adolescente a discutir y pelear buscando independencia y la preocupación que tú tienes por los cambios de tu hija, hace más difícil vuestra relación. Tener paciencia y saber escuchar a tu hija es fundamental para mantener la confianza en esta etapa de rebeldía.

Si hay temas que te preocupan especialmente o quieres orientarla en algo concreto y temes que lo vea como una intromisión en su intimidad, no trates el tema directamente. Piensa que con un poco de astucia, podrás conducir conversaciones que en principio resultan poco interesantes hacia donde tú quieres llegar.



 2. Tu hijo esta cambiando

a adolescencia es una etapa de cambios. Se producen los primeros cambios físicos de tu hija, el aumento del pecho, ensanchamiento de las caderas y la aparición del vello en el pubis y axilas son señales de que se acerca la primera menstruación.

Si la has preparado para estos cambios, lo verá como algo normal. Sin embargo, aunque esté bien informada, vivirlo personalmente es diferente. El pudor y la sensibilidad con lo que normalmente viven estos cambios requiere un respeto mayor por su intimidad y una mayor atención de la madre.

Los cambios emocionales y de carácter también son característicos de esta etapa. Tu hija ha pasado de ser una niña dulce y obediente a convertirse en una adolescente rebelde y discutidora.

Es importante entender el proceso de transformación por el que está pasando tu hija, y aunque las discusiones sean frecuentes, cede con inteligencia en lo que puedas y sé firme e inflexible en lo que tú crees realmente importante: el respeto a los padres, el cumplimiento de sus obligaciones (estudiar en la mayoría de los casos), y el cumplimiento de ciertas normal familiares (comidas de familia, horarios de entradas y salida...) son exigencias que justifican cualquier pelea.

Muy especialmente en esta etapa la discreción de una madre es fundamental, estar cuando tu hija te necesite y saber qué es lo que quiere aunque ella no lo exprese claramente, adivinar qué necesita de ti sin que ella te lo pida y saber responder adecuadamente es preciso para una buena relación en una etapa tan desconcertante para ella.


3. Preocupadas por la imagen 

Para la adolescente la imagen física es de gran importancia, siendo en ocasiones motivo de discusión entre vosotras. Probablemente no estéis de acuerdo en el tipo de ropa que desea ponerse, la forma y el corte de pelo, el tamaño de la falda etc. Ten un poco de paciencia y dale un margen de libertad. Piensa que forma parte de ese periodo de transformación en el que está buscando su identidad.

Seguir la moda o tener un aspecto concreto le da seguridad en sí misma y en su imagen. Ten en cuenta que en esta etapa las adolescentes son especialmente inseguras y sensibles a los comentarios que puedan hacer sobre su aspecto físico. Es el periodo donde surgen más complejos o sentimientos de inferioridad.

Comprueba que esta preocupación por su aspecto no sea exagerada. El desarrollo de enfermedades como la anorexia o bulimia suelen producirse en esta etapa y, en ocasiones, están relacionados por un excesivo culto al cuerpo. Hazla reflexionar sobre la influencia que los medios de comunicación y la moda tienen en ella, y haz que valore aspectos distintos de su persona.
 

 4. Buscando independencia 

 Cuando llega a la adolescencia, es preciso que entiendas que tu hija se está haciendo mayor y que necesita sentirse independiente, dirigiendo su propia vida y asumiendo responsabilidades. Ayuda a tu hija a ganar autonomía evitando la sobreprotección y enseñándole a decidir en cada momento lo que realmente quiere hacer y lo que es mejor para ella.

Saber tomar decisiones le hará sentirse más segura y responsable. Si se equivoca, no pretendas solucionar su error. Piensa que de las equivocaciones y de las situaciones difíciles también se aprende. Ten confianza en sus decisiones.


Fuentes