Ya
hemos hablado de los muchos cambios que se provocan en tu
mente y tus emociones cuando sonreímos. Y ya hemos
dicho que la sonrisa activa en el cerebro muchas funciones
asociadas con nuestros estados de ánimo positivos.
Por supuesto, esto facilita que nuestro estado emocional
se haga cada vez más placentero y se fomenten emociones
como la de seguridad, alegría o entusiasmo mientras
se van debilitando respuestas de tipo agresivo o depresivo.
Así
pues, sabemos que desarrollar el hábito de responder
con una sonrisa (aunque sea la actitud interna de sonreír
sin que lo hagamos externamente) frente a las diferentes
situaciones de la vida genera importantes cambios positivos
en nuestras emociones y pensamientos. Ahora nos gustaría
comentarte cómo la sonrisa provoca muchos cambios
en nuestra vida, más allá de nuestra mente
y emoción. La sonrisa es un importante elemento generador
de reacciones y circunstancias alrededor nuestro, como vamos
a ver a continuación.
Empecemos
hablando de la comunicación y las relaciones interpersonales.
Aunque es muy evidente, quizá no te hayas puesto
a considerar en todo lo que vale el papel que juega la sonrisa
más allá de una mueca que expresa alegría
o bienestar. ¿A qué nos referimos? A que la
sonrisa es la manifestación visible de esas emociones
positivas y eso todos lo sabemos, pero no solemos
pensar las implicaciones que esto tiene. Y son muchas y
poderosas. La manifestación de una emoción
es un complejo e importante paso evolutivo que tenemos codificado
en lo más profundo de nuestros cerebros y provoca
grandes cambios en nuestra mente sin que siquiera nos demos
cuenta.
Vamos
despacio. Prácticamente todos los psicólogos
concuerdan que las emociones tienen diferentes funciones
en nuestra vida y existen para cumplir esas funciones. Podemos
decir por ejemplo que las emociones son la base de nuestra
motivación y dan fuerza y dirección a nuestra
manera de actuar. Piensa en el enojo. Si te enojas, tu cuerpo
adquiere la energía necesaria para actuar (golpear,
gritar, etc.) y además sientes la tendencia a comportarte
de esa manera agresiva.
De
la misma manera podemos entender que las emociones tienen
otra muy importante función: la de regular la comunicación
entre individuos. De hecho, las emociones regulan la comunicación
entre individuos de muy variadas especies, no sólo
humanos. Piensa en un perro que ve a otro perro acercarse
a su territorio y cómo empieza a ladrarle y a gruñirle
(claro, si es que no hay un asunto de deseo sexual porque
si lo hay los animales tendrán otro repertorio de
conducta para transmitir otros mensajes diferentes a la
agresión). El invasor recibe el mensaje y puede responder
con señales de agresión o bien huir de la
situación.
Lo
que queremos resaltar es que la agresión que vive
el perro se manifiesta luego en su conducta, en su posición
corporal, los sonidos que emite, las facciones que genera
en su cara (la posición de la cabeza, la mirada,
el movimiento del hocico y su manera de enseñar los
dientes). La gran mayoría de esta comunicación
es innata, está codificada como un programa instintivo
en el cerebro de los perros debido a miles de años
de evolución de su especie. Obviamente, es muy difícil
que no respondan de la manera en que ese profundo instinto
les dicta hacerlo.
Y
es tan profundo y tan importante este sistema de comunicación
que la interacción se da no sólo entre miembros
de la misma especie, sino entre especies diferentes. Pongamos
el ejemplo del perro pero ahora en lugar de pensar en otro
perro invasor piensa que eres tu el que está entrando
en el territorio prohibido. Imagina los ladridos, la mirada,
los gruñidos y los colmillos del perro y date cuenta
cómo es muy claro para tu mente que el animalito
no está siendo muy amigable contigo.
De
hecho es normal que en una situación así se
te ponga el corazón a toda marcha, se tense tu cuerpo
y hasta te suden las manos, etc. aún y cuando no
seas una persona que le tiene miedo a los perros y aún
y cuando el perro sea del amigo al que visitas y sepas que
no te va a hacer nada. De todos modos reaccionas porque
tu cerebro tiene un programa muy antiguo y profundo que
llamamos instinto que te hace entender que el perro tiene
intenciones de agredirte y no puedes evitar que tu cuerpo
reaccione a ese mensaje.
Bueno,
pues exactamente lo mismo sucede con una sonrisa. La
sonrisa es justamente una expresión que comunica,
no es sólo una reacción personal de las emociones
positivas dentro de ti, sino que tiene la función
de comunicar este estado de ánimo y de esa forma
regular la interacción que tienes con los que están
a tu alrededor. (Lo mismo sucede son todas las
expresiones faciales de provocadas por nuestras emociones
como el llanto, el asco o el dolor por ejemplo).
Esto
tiene consecuencias en dos importantes sentidos. En un primer
sentido la sonrisa expresa, habla de tu estado motivacional.
Este es el sentido que normalmente tomamos en cuenta. La
sonrisa como cualquier expresión facial nos dice
algo del estado de ánimo de quien la expresa.
La
importancia de esto es que podemos saber algo de la otra
persona por las expresiones que sus emociones provocan en
ella y por consecuencia sabemos más o menos la manera
adecuada de comportamiento que sería propicio para
el momento. Si la persona tiene cara de enojo o de tristeza
ajustamos nuestro comportamiento a la información
que eso nos revela. Es obvio que nuestras interacciones
con los demás se basan enormemente en este tipo de
comunicación no verbal que acontece incluso de forma
inconsciente y que de hecho representa el 90% de nuestra
comunicación en cualquier relación.
En
un segundo sentido tenemos lo que para nuestro tema resulta
más importante y lo que no es muy considerado. Nos
referimos a lo que le sucede al que ve la sonrisa, no al
que la expresa, cuando tiene una sonrisa enfrente. Como
lo hemos dicho, el cerebro humano tiene ésta y muchas
otras expresiones faciales codificadas como reacciones instintivas
muy antiguas y profundas dentro de la evolución de
nuestra especie provocando este sistema de comunicación
motivacional. Y es por eso mismo que en el cerebro existen
a la vez una serie de reacciones muy poderosas, automáticas
(no voluntarias) que se generan cuando detectamos esas expresiones
en alguien más.
En
otras palabras, existe una reacción instintiva inevitable
que se da cuando alguien nos sonríe en nuestro cerebro.
Es algo así como si alguien te machuca un dedo. Tú
necesariamente reaccionas ante ello con dolor y con un movimiento
que trata de evitar que el dedo se siga dañando porque
instintivamente estás programado para eso. Pues de
la misma manera cuando estás
expuesto a una sonrisa tu cerebro genera una serie de reacciones
automáticas que tienden a generar un estado de ánimo
y mental determinado (uno positivo obviamente).
Puede
ser que en una situación así estés
muy preocupado o deprimido y que al ver una sonrisa no notes
el cambio que se genera en ti porque la intensidad de las
emociones negativas que estás viviendo es demasiado
alta para el nivel de bienestar que te provoca el ver una
sonrisa, pero es seguro que tu cerebro sí realiza
un cambio en sus funciones y tiene una tendencia mayor a
un mejor estado de ánimo que la que tenía
antes de ver la sonrisa.
Puede
ser también que hayas aprendido a que una sonrisa
es inadecuada en determinadas situaciones y que verla te
provoque enojo porque lo consideres una falta de respeto,
pero nuevamente en el fondo existe una parte de tu cerebro
que está tendiendo más a un mejor estado de
ánimo que antes de identificar a la persona que sonrió.
El
asunto es que cuando le sonreímos a alguien
más, inevitablemente estamos provocando un cambio
en su dinámica mental favoreciendo estados de ánimo
más positivos y actitudes más abiertas.
Es por esto que en verdad puede resultar sorprendente la
serie de cambios que puede desatar una actitud positiva
en la vida de las personas. Es un hecho científicamente
fundamentado que presentarle este tipo de actitudes y expresiones
a los demás hace que las respuestas de los demás
sean más positivas. Sí, con algo así
de sencillo. Y sí te parece exagerado el poder que
le atribuimos a la sonrisa, sólo recuerda que no
es sólo el simple movimiento de tu boca el que está
provocando esos efectos, sino miles de años de evolución
humana.
Así
que ya lo sabes. Es un secreto a voces. Uno verdaderamente
poderoso, pero tan simple que solemos no tomarlo en serio.
Todas tus relaciones pueden
adquirir mejores resultados si tienes una mayor dedicación
a favorecer en ti un estado de ánimo más seguro,
con menos ansiedad y con más sonrisas.
Se
trata de sonrisas reales, claro, no de esas que el otro
sentirá como fingidas. Pero no es difícil
dibujar una sonrisa real aunque no estemos brillando de
alegría. Es sólo dibujar una sonrisa sincera.
Verás menos hostilidad y más aceptación
en las demás personas. Verás más comprensión
y más afinidad. Verás más amigos y
menos extraños. Verás más de lo mejor
de los demás y de ti mismo.
En
verdad, es sorprendente. Practícalo y verás.
Fuente
Información para tu crecimiento personal, autoestima, salud, belleza, parejas, hijos, psicologia.-
jueves, 7 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
La Sonrisa de Afuera y La Sonrisa de Adentro (Parte I)
¿Alguna
vez has sentido que muchas cosas te están saliendo
mal? Como que de pronto se nos da una temporada negativa
de vez en cuando ¿verdad? Las cosas salen mal y tenemos
problemas en el trabajo. Vamos al banco y tenemos problemas
con la cajera que nos atiende. Vamos a comer y tenemos problemas
con el mesero. Camino a casa, problemas manejando el coche.
Luego problemas en la casa, pleitos con la familia, pleito
con la pareja y hasta pleito con los amigos cuando queremos
huir de todo en un café.
Bueno quizá no nos pasan tantas cosas juntas la mayoría de las veces, pero sabes a qué nos referimos. Esa temporadita de unos cuantos días en que las cosas de plano no funcionan. Y algunas veces esta mala racha o “mala suerte” como podríamos llegar a pensar, se repite y va durando más y más. A veces ni siquiera nos damos cuenta cómo nuestra personalidad se va amargando o estresando y cómo nos vamos acostumbrando a un estado de ánimo tenso y a una vida problemática.
Lo más impresionante de todo es que muchísimas veces, casi todas, somos nosotros mismos los que perpetuamos los problemas que quizá empezaron de manera casual, pero que pudieron haber parado pronto y que nosotros arrastramos sin quererlo a diferentes áreas de nuestra vida. Somos nosotros los que nos complicamos la vida, por decirlo de una manera, 80% más de lo que la vida es complicada y problemática en sí. Sobre todo en estas etapas de “mala suerte”.
Esto es importante porque quiere decir que si supiéramos cómo hacer para evitar esas actitudes propias que nos complican la vida, evitaríamos el 80% de nuestros conflictos y aumentaríamos nuestra alegría, bienestar y disfrute de la vida en un 80%. Y lo más impresionante es que esto es real y ha sido comprobado una y otra vez por las personas que han encontrado la manera de hacerlo.
¿Y cuál es el secreto? Bueno, esto es lo más increíble de toda nuestra plática, es muy simple, se llama: sonrisa.
“Ah, vamos, el escrito de hoy es uno de esos simplistas y motivacionales que me va a decir que si sonrío mi vida va a cambiar y todo será bonito y color de rosa”. Bueno, no exactamente. Aunque es cierto que tu vida va a cambiar enormemente, queremos darte una serie de tips que hacen de esta idea bastante famosa en los círculos del optimismo y la motivación algo verdaderamente impactante y contundente.
Primero debes saber que cuando hablamos de sonreír estamos hablando de un proceso verdaderamente muy complejo a nivel psicológico con implicaciones muy grandes, tanto hacia tu propia mente y cuerpo como hacia las mentes de los que te rodean. Una sonrisa es algo verdaderamente trascendente. De hecho es una de las expresiones más exclusivas de la muy avanzada evolución de nuestros cerebros humanos. Es tan normal para nosotros que no podemos ver fácilmente su complejidad y sus implicaciones en nuestras mentes.
Y vamos quitándole lo simplista al mito. No se trata nada más de sonreír y entonces tu vida va a cambiar. Se trata de activar en ti un montón de actitudes y cambios que sí se vuelven el motor de muchas diferencias en tu vida. Pero tienes que entender cómo es que la sonrisa interactúa con tu autoestima y tu nivel de estrés para que te resulte realmente bien.
En realidad no existe sólo un tipo de respuesta llamada sonrisa. Existen dos grandes tipos de sonrisas. La sonrisa de afuera y la sonrisa desde adentro, y claro está que cada una de estas tiene cualidades diferentes, aunque se relacionan entre sí. La sonrisa externa es sencillamente el movimiento facial de los músculos que dibujan la sonrisa en la cara. Esto lo podemos hacer sin problema voluntariamente cuando decidimos que queremos mostrar una sonrisa y la creamos nosotros.
La sonrisa interna es espontánea. Es la que nace sin que lo decidamos. Claro que usa varios de los mismos músculos de la cara que la sonrisa voluntaria, pero también usa otros músculos y otras zonas cerebrales diferentes. El secreto para obtener resultados positivos con esta fórmula es que hay que saber usar las dos sonrisas.
Hay estudios comprobados de algo que se llama “control emocional por retroalimentación facial” propuesto por un investigador llamado Sylvan Tomkins. No importa que el nombrecito sea complicado, ahora te diremos qué es lo importante. Resulta que cuando movemos voluntariamente los músculos de nuestro rostro y ponemos cara de enojo, nuestro cerebro reconoce que tenemos cara de enojo y empieza a generar un estado emocional de enojo. Si ponemos cara de tristeza, el cerebro facilita los procesos emocionales de tristeza y si ponemos cara de alegría, si sonreímos, nuestro cerebro nos facilita sentir emociones de alegría.
Por supuesto esa emoción de alegría no es muy profunda y es fácilmente destruible por otra emoción más fuerte como un enojo o una tristeza. Es por esto que sentimos que la idea simplista de “sonríe y tu vida va a cambiar” no es realmente útil frente a problemas grandes de la vida. Cuando estamos en un problema, si nos dicen “sonríe”, sentimos que estamos fingiendo la sonrisa y que nuestra emoción de enojo, preocupación, ansiedad, tristeza o depresión sigue ahí.
Pero ¿qué crees? Que si mides las respuestas cerebrales cuando estás preocupado sin fingir la sonrisa y cuando estás preocupado fingiendo la sonrisa, el nivel de preocupación sí baja y el nivel de relajación sí aumenta, lo que pasa es que el cambio de las emociones no es lo suficientemente grande para que lo podamos percibir.
Así que la sonrisa de afuera (o voluntaria) sí provoca una diferencia, pero no es útil a menos que sepas cómo usar esa diferencia. Y aquí viene la utilidad de la sonrisa interna. Como dijimos, esa es resultado de un verdadero estado de ánimo positivo. Bien, pues resulta que también está comprobado que las respuestas emocionales se hacen hábito y que cuando tienes una costumbre emocional de mantener un ánimo positivo, es muy fácil que se despierten en ti emociones positivas con una pequeña señal positiva que tu cerebro registre.
¿Ya ves por dónde vamos? En resumen, la sonrisa de afuera es como un botón que sirve para activar la sonrisa de adentro. Y la sonrisa de adentro se hace cada vez más fuerte y se dispara con más facilidad mientras más constante sea tu intención de generar en ti una emoción positiva. No tiene caso explicar cómo funciona este círculo virtuoso aquí, pero créeme que la sonrisa de afuera despierta a la de adentro y la de adentro hace cada vez más efectiva a la de afuera para despertar un verdadero estado de ánimo positivo.
Claro está que la sonrisa de adentro tiene más fuerza mientras más bajo esté tu nivel de estrés y ansiedad y mientras más alto esté tu nivel de bienestar personal, tu comodidad contigo mismo y tu autoestima. A todas las personas que vayan haciendo la costumbre de sonreír, la vida les va a cambiar, pero por supuesto, qué tan rápido y qué tan grandes son los cambios depende de que tanto hayan cultivado dentro de ellos estas actitudes y emociones positivas de bienestar y autoestima. (Y esto no quiere decir que a las personas con buena autoestima les funciona muy bien lo de la sonrisa, tampoco les funciona al principio. Lo que quiere decir es que si haces un trabajo para fortalecer la autoestima, no importa el nivel en el que esté, el efecto de la sonrisa es cada vez más poderoso y más cambios positivos se desencadenan en tu vida).
Por esto es que las personas que se interesan en trabajar sobre su nivel de estrés, sus actitudes para enfrentar la vida y su autoestima, aún y cuando no hayan logrado grandes cambios en esas áreas, viven grandes cambios en sus vidas cuando hacen el uso de esta poderosa llave a la vez tan secreta y tan conocida: la sonrisa. Los que no hacen ese trabajo también viven los cambios, pero son más lentos y no se dan cuenta de ellos.
La sonrisa es mucho más poderosa e importante de lo que creemos, pero esta frase no la decimos para que suene bonita, la decimos como una verdad científica. Los que hacen hábito de la sonrisa, viven cambios muy positivos y avanzan más rápidamente en su desarrollo personal, y por supuesto suelen disminuir ese 80% de conflictos de vida de los que hablamos.
Vamos a continuar comentándote más de esto y demostrándote cómo usar esta habilidad en la siguiente publicación de nuestro Boletín y verás por qué la vida cambia tanto cuando estás enfocado en un buen desarrollo personal y haces esa pequeña y poderosa mueca con tus labios.
Por lo pronto, recuerda empezar a experimentar con tu sonrisa y a crecer por dentro.
Fuente
viernes, 1 de marzo de 2013
El humor cambia el cerebro
Tomarse la vida un poco menos en serio modifica nuestras neuronas y
química sanguínea, convirtiéndose en un eficaz recurso para fortalecer
el corazón y protegernos de algunas enfermedades, según recientes
estudios científicos.
El sentido del humor no sólo nos alegra la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que a la larga termina modificando nuestro cerebro de forma positiva, además de fortalecer el cuerpo y mejorar la salud.
Es lo que afirma la catedrática de Bioquímica y Biología molecular Natalia López Moratalla, de la Universidad de Navarra, UNAV, (España), quien en su conferencia 'Humor y cerebro feliz', ha señalado que el sentido humorístico responde a un mecanismo cerebral "precioso", que está siendo investigado por la neurociencia y se origina en un región llamada "central de detección de errores".
Según López Moratalla, al escuchar un chiste, el cerebro procesa el lenguaje y, cuando la historia toma un giro absurdo, la "central de errores", situada entre los dos hemisferios, detecta la equivocación y sincroniza lo lógico y lo ilógico de la narración”.
Al detectar el error, el cerebro obtiene una "recompensa" a través de la liberación de dopamina, una hormona que genera una sensación de regocijo que se termina somatizando en una carcajada que, a su vez, fortalece el corazón y genera respuestas somáticas (corporales) saludables, ha indicado la catedrática de la UNAV.
De acuerdo a López Moratalla el mecanismo cerebral del humor es muy complejo e innato en el ser humano y "se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente y en todas las épocas".
No obstante existen algunas diferencias entre el sentido del humor de hombres y mujeres, ya que la parte cognitiva del mismo es igual, pero no la parte emocional, según indica esta experta.
"A los varones, algo que sea absurdo les hace soltar la carcajada, mientras que a las mujeres no les suele hacer gracia y necesitan que, además de absurdo, sea divertido", ha señalado la científica.
También hay algunas diferencias entre los adolescentes y los adultos, ya que los primeros "tienen muy poco sentido del humor", porque captar lo ilógico y lo absurdo "requiere un trabajo de parte del lóbulo frontal que, justamente, madura muy tarde".
Además, dado que el sentido del humor necesita una buena gestión de las emociones y los adolescentes tienden a procesarlas de forma desproporcionada porque "esperan muchísima recompensa de cosas que no son para tanto", los jóvenes en general tienen menos sentido del humor".
BENEFICIOS DE DESTERNILLARSE
"La risa es convivencia" porque "las personas que nos hacen reír nos hacen felices, no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso fortalece mucho el cuerpo también", ha destacado la catedrática de la UNAV.
"La risa y el buen humor son biológicamente útiles", según un informe de la UNAV que recoge las investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como estudios coordinados por López Moratalla, junto con Carlos Bernar y Enrique Sueiro, especialistas en Comunicación
Audiovisual y Biomédica, respectivamente.
"Las personas que contrarrestan el estrés con el humor tienen un sistema inmunitario sano; padecen un 40 por ciento menos de infartos de miocardio o apoplejías, sufren menos dolores en los tratamientos dentales y viven cuatro años y medio más", explican los expertos de la UNAV.
Según López, Bernar y Sueiro, "por eso los científicos recomiendan reírse, al menos, 15 minutos al día. Cuando los sentimientos negativos perduran mucho tiempo producen agotamiento y perjudican al organismo".
“El humor y la felicidad son genuinamente humanos y se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar” afirman los expertos de la UNAV.
Además del cerebro, el humor y la risa cambian la química de la sangre y protegen contra la enfermedad y la depresión, además de tener un efecto positivo sobre las afecciones cardiacas, de acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad de California en Loma Linda (LLU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.
Según estos investigadores, los cambios producidos por la sonrisa ocurren en el nivel químico del organismo y provocan cierto bienestar físico durante un día.
El sistema inmunológico (defensas orgánicas) también mejora con las sonrisas, las cuales asimismo pueden ayudar a frenar las enfermedades cardiacas, según este estudio recogido por la revista electrónica de ciencia Tendencias 21.
SONREIR ES SANO Y SIENTA BIEN
Según los expertos de la LLU, este efecto saludable se debe a que sonreír estimula la producción de las beta-endorfinas, unas sustancias que actúan como neurotransmisores cerebrales y son consideradas como la morfina natural del organismo, dado su efecto analgésico sobre las respuestas del sistema nervioso al dolor, además de ayudar a regular el sistema inmunológico.
Al comentar el estudio de la LLU, la Sociedad Fisiológica Americana (APS) ha señalado que no hay duda de que sonreír sienta bien, pero incluso también resulta beneficiosa la sensación previa a la sonrisa alegre, por ejemplo cuando nos disponemos a ver una película que nos gusta.
“Ambas sensaciones positivas generan efectos sorprendentes en el sistema neuroendocrino”, según la APS.
Según el trabajo, dirigido por el investigador Lee Berk, con sólo anunciarles que verían un vídeo de humor, en la sangre de los participantes aumentaba en un 27 por ciento la cantidad de beta-endorfinas y en un 87 por ciento otras hormonas relacionadas con el crecimiento, comparado con otros integrantes del grupo a los que no se les anunciaba nada.
Asimismo, un equipo de cardiólogos del Centro Médico de la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha hallado que tener un sentido del humor activo podría prevenir enfermedades cardiacas debido a que la sonrisa impacta en la funcionalidad de los vasos sanguíneos, facilitando el fluidez circulatoria de la sangre.
Según la Universidad de Indiana (EE.UU.), la risa relaja los músculos tensos, reduce la producción de hormonas que causan el estrés, rebaja la presión sanguínea y contribuye a aumentar la absorción de oxígeno en la sangre, además de ayudar a quemar calorías al hacer que movilicemos unos 400 músculos.
Asimismo, en un estudio que es el primero de su tipo, otro equipo de la Facultad de Medicina de la universidad estadounidense de Stanford, ha comprobado que el humor activa partes del cerebro relacionadas con la resistencia y el bienestar en los niños.
"El humor es un componente muy importante de la salud emocional, ya que mantiene las relaciones, desarrolla la función cognitiva e incluso quizás la salud médica", ha asegurado el autor principal del estudio, el doctor Allan Reiss, del Centro de Investigación en Ciencias Interdisciplinarias del Cerebro de Stanford.
“Un sentido del humor fuerte es una parte importante de la emoción positiva, y podría ayudar a que los niños sean más resistentes. En particular, un sentido del humor equilibrado y coherente podría ayudar a los niños a negociar el periodo difícil de la preadolescencia y la adolescencia", ha señalado Reiss.
Fuente
El sentido del humor no sólo nos alegra la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que a la larga termina modificando nuestro cerebro de forma positiva, además de fortalecer el cuerpo y mejorar la salud.
Es lo que afirma la catedrática de Bioquímica y Biología molecular Natalia López Moratalla, de la Universidad de Navarra, UNAV, (España), quien en su conferencia 'Humor y cerebro feliz', ha señalado que el sentido humorístico responde a un mecanismo cerebral "precioso", que está siendo investigado por la neurociencia y se origina en un región llamada "central de detección de errores".
Según López Moratalla, al escuchar un chiste, el cerebro procesa el lenguaje y, cuando la historia toma un giro absurdo, la "central de errores", situada entre los dos hemisferios, detecta la equivocación y sincroniza lo lógico y lo ilógico de la narración”.
Al detectar el error, el cerebro obtiene una "recompensa" a través de la liberación de dopamina, una hormona que genera una sensación de regocijo que se termina somatizando en una carcajada que, a su vez, fortalece el corazón y genera respuestas somáticas (corporales) saludables, ha indicado la catedrática de la UNAV.
De acuerdo a López Moratalla el mecanismo cerebral del humor es muy complejo e innato en el ser humano y "se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente y en todas las épocas".
No obstante existen algunas diferencias entre el sentido del humor de hombres y mujeres, ya que la parte cognitiva del mismo es igual, pero no la parte emocional, según indica esta experta.
"A los varones, algo que sea absurdo les hace soltar la carcajada, mientras que a las mujeres no les suele hacer gracia y necesitan que, además de absurdo, sea divertido", ha señalado la científica.
También hay algunas diferencias entre los adolescentes y los adultos, ya que los primeros "tienen muy poco sentido del humor", porque captar lo ilógico y lo absurdo "requiere un trabajo de parte del lóbulo frontal que, justamente, madura muy tarde".
Además, dado que el sentido del humor necesita una buena gestión de las emociones y los adolescentes tienden a procesarlas de forma desproporcionada porque "esperan muchísima recompensa de cosas que no son para tanto", los jóvenes en general tienen menos sentido del humor".
BENEFICIOS DE DESTERNILLARSE
"La risa es convivencia" porque "las personas que nos hacen reír nos hacen felices, no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso fortalece mucho el cuerpo también", ha destacado la catedrática de la UNAV.
"La risa y el buen humor son biológicamente útiles", según un informe de la UNAV que recoge las investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como estudios coordinados por López Moratalla, junto con Carlos Bernar y Enrique Sueiro, especialistas en Comunicación
Audiovisual y Biomédica, respectivamente.
"Las personas que contrarrestan el estrés con el humor tienen un sistema inmunitario sano; padecen un 40 por ciento menos de infartos de miocardio o apoplejías, sufren menos dolores en los tratamientos dentales y viven cuatro años y medio más", explican los expertos de la UNAV.
Según López, Bernar y Sueiro, "por eso los científicos recomiendan reírse, al menos, 15 minutos al día. Cuando los sentimientos negativos perduran mucho tiempo producen agotamiento y perjudican al organismo".
“El humor y la felicidad son genuinamente humanos y se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar” afirman los expertos de la UNAV.
Además del cerebro, el humor y la risa cambian la química de la sangre y protegen contra la enfermedad y la depresión, además de tener un efecto positivo sobre las afecciones cardiacas, de acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad de California en Loma Linda (LLU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.
Según estos investigadores, los cambios producidos por la sonrisa ocurren en el nivel químico del organismo y provocan cierto bienestar físico durante un día.
El sistema inmunológico (defensas orgánicas) también mejora con las sonrisas, las cuales asimismo pueden ayudar a frenar las enfermedades cardiacas, según este estudio recogido por la revista electrónica de ciencia Tendencias 21.
SONREIR ES SANO Y SIENTA BIEN
Según los expertos de la LLU, este efecto saludable se debe a que sonreír estimula la producción de las beta-endorfinas, unas sustancias que actúan como neurotransmisores cerebrales y son consideradas como la morfina natural del organismo, dado su efecto analgésico sobre las respuestas del sistema nervioso al dolor, además de ayudar a regular el sistema inmunológico.
Al comentar el estudio de la LLU, la Sociedad Fisiológica Americana (APS) ha señalado que no hay duda de que sonreír sienta bien, pero incluso también resulta beneficiosa la sensación previa a la sonrisa alegre, por ejemplo cuando nos disponemos a ver una película que nos gusta.
“Ambas sensaciones positivas generan efectos sorprendentes en el sistema neuroendocrino”, según la APS.
Según el trabajo, dirigido por el investigador Lee Berk, con sólo anunciarles que verían un vídeo de humor, en la sangre de los participantes aumentaba en un 27 por ciento la cantidad de beta-endorfinas y en un 87 por ciento otras hormonas relacionadas con el crecimiento, comparado con otros integrantes del grupo a los que no se les anunciaba nada.
Asimismo, un equipo de cardiólogos del Centro Médico de la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha hallado que tener un sentido del humor activo podría prevenir enfermedades cardiacas debido a que la sonrisa impacta en la funcionalidad de los vasos sanguíneos, facilitando el fluidez circulatoria de la sangre.
Según la Universidad de Indiana (EE.UU.), la risa relaja los músculos tensos, reduce la producción de hormonas que causan el estrés, rebaja la presión sanguínea y contribuye a aumentar la absorción de oxígeno en la sangre, además de ayudar a quemar calorías al hacer que movilicemos unos 400 músculos.
Asimismo, en un estudio que es el primero de su tipo, otro equipo de la Facultad de Medicina de la universidad estadounidense de Stanford, ha comprobado que el humor activa partes del cerebro relacionadas con la resistencia y el bienestar en los niños.
"El humor es un componente muy importante de la salud emocional, ya que mantiene las relaciones, desarrolla la función cognitiva e incluso quizás la salud médica", ha asegurado el autor principal del estudio, el doctor Allan Reiss, del Centro de Investigación en Ciencias Interdisciplinarias del Cerebro de Stanford.
“Un sentido del humor fuerte es una parte importante de la emoción positiva, y podría ayudar a que los niños sean más resistentes. En particular, un sentido del humor equilibrado y coherente podría ayudar a los niños a negociar el periodo difícil de la preadolescencia y la adolescencia", ha señalado Reiss.
Fuente
jueves, 28 de febrero de 2013
¿Qué comes cuando estás preocupado o triste?
No sólo comemos por necesidad, las emociones también afectan
nuestro modo de comer y hasta la selección de los alimentos. Nuevos
estudios se enfocan en este tema: mientras uno demuestra cómo las
emociones negativas pueden hacer que prefieras ciertas comidas, otra
investigación sugiere que algunos alimentos mejoran el estado de ánimo. Y
tú, ¿qué comes cuando estás triste o algo te preocupa?
No importa cuán satisfecho o lleno te sientas, a veces comer no tiene que ver con el hambre sino con las emociones. Cada vez son más las investigaciones que ofrecen nuevos datos sobre este tema. Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, encontró que las malas noticias pueden funcionar como un detonante que active la necesidad de comer, y lo que es peor, la elección en estos casos tiende a ser la de alimentos altos en calorías.
Para llegar a esta conclusión, que aparece en línea como un avance de la publicación impresa en una próxima edición de la revista Psycological Science, les dijeron a los participantes que se trataba de una prueba de sabor para un nuevo tipo de chocolates y los pusieron frente a dos envases con los mismos dulces, pero les dijeron que uno contenía las golosinas altas en calorías y el otro las tenía de bajo contenido calórico.
Antes de hacer la prueba, les enseñaron a los participantes imágenes con frases neutras o con enfrentamientos y adversidades, y al finalizar el análisis detectaron que quienes recibieron mensajes sobre la dificultad de la época que estamos viviendo comieron casi 40 por ciento más que los que vieron mensajes neutros, y alrededor de 70 por ciento más dulces altos en calorías. Mientras que quienes vieron imágenes neutrales comieron cantidades similares de ambos chocolates.
Esto demuestra que el sabor no sería lo que provocó el deseo de comer las calorías. Y si bien las emociones pueden entrar en juego en la elección de los alimentos, otro estudio -que no estuvo vinculado con esta investigación- ha encontrado pistas físicas sobre este tema.
Se trata de unos investigadores de la Universidad de Leuven, en Bélgica, que encontraron que los alimentos más altos en calorías generan una sensación mayor de bienestar. En este caso, usaron imágenes de resonancia magnética (MRI) para trazar un mapa de las áreas del cerebro que se iluminaban cuando 12 personas que no eran obesas experimentaban tristeza y recibían una solución de ácido graso o una solución salina, que les era administrada a través de un catéter (un tubo), sin que ellos supieran cuál estaban recibiendo.
Para modificar el estado de ánimo, hicieron que los participantes escucharan música triste o neutra mientras miraban imágenes de rostros, también tristes o neutros. Además, les pidieron que respondieran acerca de su sensación de saciedad, hambre y estado de ánimo, antes y durante los escaneos del cerebro (las imágenes).
Según los resultados que aparecen en la publicación especializada Journal of Clinical Investigation, quienes recibieron la solución de ácidos grasos reportaron sentirse la mitad de tristes que los que recibieron la solución salina.
Estos hallazgo demuestran una nueva relación entre el estado de ánimo y la alimentación, que prueba que la elección de los alimentos altos en calorías no sólo tiene que ver con las emociones de las personas sino también con cuestiones físicas. Es necesario continuar los estudios para obtener datos más precisos y de esta forma desarrollar nuevos tratamientos para evitar la obesidad.
Y tú, ¿qué comes cuando tu estado de ánimo no está de fiesta? La próxima vez que estés triste o angustiado(a), piensa dos veces antes de abrir la heladera (el refrigerador) o la alacena. No te dejes llevar por la tentación y busca otra solución para levantar tu estado de ánimo. Hacer ejercicios, encontrarte con amigos o participar en alguna actividad que te agrade puede ser una buena solución, que no ponga en riesgo ni tu salud ni tu figura.
Fuente
No importa cuán satisfecho o lleno te sientas, a veces comer no tiene que ver con el hambre sino con las emociones. Cada vez son más las investigaciones que ofrecen nuevos datos sobre este tema. Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, encontró que las malas noticias pueden funcionar como un detonante que active la necesidad de comer, y lo que es peor, la elección en estos casos tiende a ser la de alimentos altos en calorías.
Para llegar a esta conclusión, que aparece en línea como un avance de la publicación impresa en una próxima edición de la revista Psycological Science, les dijeron a los participantes que se trataba de una prueba de sabor para un nuevo tipo de chocolates y los pusieron frente a dos envases con los mismos dulces, pero les dijeron que uno contenía las golosinas altas en calorías y el otro las tenía de bajo contenido calórico.
Antes de hacer la prueba, les enseñaron a los participantes imágenes con frases neutras o con enfrentamientos y adversidades, y al finalizar el análisis detectaron que quienes recibieron mensajes sobre la dificultad de la época que estamos viviendo comieron casi 40 por ciento más que los que vieron mensajes neutros, y alrededor de 70 por ciento más dulces altos en calorías. Mientras que quienes vieron imágenes neutrales comieron cantidades similares de ambos chocolates.
Esto demuestra que el sabor no sería lo que provocó el deseo de comer las calorías. Y si bien las emociones pueden entrar en juego en la elección de los alimentos, otro estudio -que no estuvo vinculado con esta investigación- ha encontrado pistas físicas sobre este tema.
Se trata de unos investigadores de la Universidad de Leuven, en Bélgica, que encontraron que los alimentos más altos en calorías generan una sensación mayor de bienestar. En este caso, usaron imágenes de resonancia magnética (MRI) para trazar un mapa de las áreas del cerebro que se iluminaban cuando 12 personas que no eran obesas experimentaban tristeza y recibían una solución de ácido graso o una solución salina, que les era administrada a través de un catéter (un tubo), sin que ellos supieran cuál estaban recibiendo.
Para modificar el estado de ánimo, hicieron que los participantes escucharan música triste o neutra mientras miraban imágenes de rostros, también tristes o neutros. Además, les pidieron que respondieran acerca de su sensación de saciedad, hambre y estado de ánimo, antes y durante los escaneos del cerebro (las imágenes).
Según los resultados que aparecen en la publicación especializada Journal of Clinical Investigation, quienes recibieron la solución de ácidos grasos reportaron sentirse la mitad de tristes que los que recibieron la solución salina.
Estos hallazgo demuestran una nueva relación entre el estado de ánimo y la alimentación, que prueba que la elección de los alimentos altos en calorías no sólo tiene que ver con las emociones de las personas sino también con cuestiones físicas. Es necesario continuar los estudios para obtener datos más precisos y de esta forma desarrollar nuevos tratamientos para evitar la obesidad.
Y tú, ¿qué comes cuando tu estado de ánimo no está de fiesta? La próxima vez que estés triste o angustiado(a), piensa dos veces antes de abrir la heladera (el refrigerador) o la alacena. No te dejes llevar por la tentación y busca otra solución para levantar tu estado de ánimo. Hacer ejercicios, encontrarte con amigos o participar en alguna actividad que te agrade puede ser una buena solución, que no ponga en riesgo ni tu salud ni tu figura.
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martes, 26 de febrero de 2013
4 áreas importantes para supervisar en la vida de los adolescentes
Luis tiene dos hijas adolescentes y ha dicho bromeando más de una vez que quisiera tener un dispositivo para detectar cuando un chico está demasiado cerca de alguna de ellas. Algo así como una alarma que le avise si hay peligro de que alguna de sus hijas esté en alguna situación que pueda terminar en el acto sexual. Por supuesto es un poco exagerado, pero en el fondo Luis de verdad quisiera poder contar con ese aparato. Para él, controlar la vida de sus hijas es una obsesión porque le tiene miedo al mundo y no quiere que les pase nada.
Las redes sociales, los teléfonos inteligentes, las fiestas clandestinas, los códigos que no entiendes, las drogas, el alcohol, las personas malintencionadas… son muchas cosas que pueden hacerte sentir agobiado y temer por la seguridad y el bienestar de tus hijos adolescentes.
Como Luis, muchos padres se exceden en sus esfuerzos por querer cuidar a sus hijos adolescentes y terminan creando una relación tensa, pues los jóvenes se sienten invadidos. Algunos padres, por el contrario, dejan que sus hijos adolescentes hagan lo que quieran hasta que sucede algo que los alarma y hace que les presten más atención e intervengan.
¿Cuál es tu estilo? Lo ideal es llegar a un término medio. No ser unos padres demasiado entrometidos para permitirles cierta independencia, pero tampoco ser tan liberados que no haya ningún tipo de control. Lo ideal es poner límites, estar pendiente de su comportamiento (dependiendo de sus antecedentes en cuanto a “no seguir las reglas” y a tener un comportamiento malo), ayudarlos a que sean responsables y enseñarles a tomar decisiones en situaciones difíciles. En resumidas cuentas, estar involucrados como padres en la vida de sus hijos estableciendo con ellos un canal de comunicación claro y amoroso.
Hay cuatro áreas en las que te debes enfocar especialmente:
1. Internet: El espacio cibernético es un universo infinito de posibilidades en donde fácilmente se puede caer en comportamientos inapropiados y peligrosos. Es importante revisar la actividad de tus hijos y poner controles en donde sea necesario (las páginas que visitan, si pueden o no tener un perfil en las redes sociales como Facebook, el uso de identidades falsas). Puedes ser un padre activo y hacerte “amigo” de tu hijo(a) en Facebook para saber cuál es la actividad que tiene en su perfil. Si ti hijo(a) decide que no quiere que veas su perfil, entonces debes establecer límites: puedes decirle que la única forma de que esté en esa red social es si tú también tienes una contraseña para poder entrar y ver su historial. Te aseguro que va a preferir que seas su amigo en la red social. También es importante que vigiles la actividad de tu hijo(a) adolescente en la red cuando sucede a altas horas de la noche o cuando no hay nadie en casa. Háblale claramente de los peligros de poner toda su vida a disposición del público, pues hay personas que pueden aprovecharse y causarle daño físico o psicológico.
2. Uso de teléfonos celulares: Monitorear el uso del celular, puede ser complicado. Tal vez fuiste tú el de la idea de darle un teléfono para poder estar en contacto con tu hijo(a) todo el tiempo, y no pensaste que puede también ser un instrumento para que los jóvenes no se comporten de la mejor manera. Mi consejo es que desde el principio le digas a tu hijo(a) que revisarás con frecuencia a quién llama y sus mensajes de texto. Puedes ver los números con los que se comunica en la cuenta de cobro de tu proveedor, y si tu hijo(a) está involucrado en actividades sospechosas o irresponsables, que le causen peligro, o que te generen algún tipo de desconfianza. Puedes establecer controles para los padres que están disponibles en los diferentes proveedores de celular. Mantén una lista de los números de sus amigos para ponerte en contacto con ellos en caso de que sea necesario.
3. Uso de alcohol y drogas: Lo primero que debes hacer es informarte acerca de las tendencias en cuanto al uso de drogas y alcohol entre los adolescentes. En los Estados Unidos existe un sitio web que es muy útil pero la información está en inglés (www.drugfree.org). Puedes averiguar en tu país si hay algo similar para que sepas cuáles son las señales de alerta que pueden indicar que tu hijo(a) está abusando de las drogas y/o el alcohol. Si sospechas que ya está sucediendo, revisa su teléfono y otras pertenencias. Mantente alerta de sus actividades, llama a los padres de sus amigos. El uso de drogas y alcohol es bastante delicado, puesto que afecta su comportamiento físico y emocional, y puede tener graves consecuencias si no actúas a tiempo. Si descubres que tu hijo usa estas sustancias, lo mejor es asesorarte con un profesional especializado. Puede que la solución sea restringirle el dinero y los privilegios incluyendo prestarle el carro o auto, o no permitirle manejar.
4. Conoce a los amigos de tu hijo(a): Motiva a tu hijo(a) para que invite a sus amigos a tu casa de vez en cuando. Esto te permitirá conocerlos y saber de cerca si hay alguna dinámica que no te parezca adecuada. Puedes observar cómo actúa tu hijo adolescente cuando están sus amigos, si es diferente, si es líder o si hace lo que los demás le dicen. Si consideras que alguna de sus amistades es una mala influencia, habla abiertamente sobre el tema para lograr un acuerdo en cuanto a cómo actuar. Esto puede incluir limitar el tiempo que pasa con esa persona, o incluso, hablar con los padres del amigo en cuestión.
Ser padres es una tarea de constante aprendizaje. Si tienes dudas sobre cómo establecer una buena comunicación con tu hijo(a) adolescente, asesórate, busca consejo y apoyo. Lo mejor es que establecer una relación de confianza y que tus hijos(as) no te vean como un enemigo, sino como un aliado en el que siempre pueden confiar.
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lunes, 25 de febrero de 2013
La belleza de la piel, ¿es cuestión de tu peso?
Salud es belleza, mucho más cuando hablamos del órgano más grande del cuerpo humano: la piel. Para mantenerla sana, es probable que te la pases leyendo consejos sobre cómo lavarla y qué tipo de productos utilizar para mantenerla hidratada y evitar que se note demasiado el paso de los años. También puede ser que hayas incorporado en tu alimentación muchas más verduras y frutas, y que tomes mucha agua para mantener una piel linda y sana.
Sin embargo, te apuesto a que no habías pensado que esos kilos o libras de más que puedes tener sean los responsables de la apariencia de tu piel. Un nuevo estudio publicado en una revista de la Academia Europea de Dermatología, así lo indica.
El estudio, realizado en Brasil por unos investigadores del Departamento de Dermatología de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Porto Alegre, analizaron los datos de 76 personas obesas y sus problemas dermatológicos y lo compararon con 73 personas de peso normal. A todos los participantes se les hicieron exámenes para evaluar su glucosa, colesterol y triglicéridos.
De acuerdo a los especialistas, los problemas de la piel mostraron una fuerte relación con la obesidad, luego de analizar los datos. Los problemas más comunes de la piel causados por el exceso de peso son: estrías, hiperqueratosis plantar o engrosamiento de la piel de los pies con formación de callos y grietas, verrugas alargadas (acrocordones), inflamación o dermatitis en las zonas entre pliegues (intertrigo), el oscurecimiento de la piel, la inflamación por anomalías en la circulación linfática y las infecciones causadas por bacterias.
Entre las razones por la cual la piel sufre cuando hay sobrepeso, es porque hay ciertas zonas en donde se somete a una mayor fricción y humedad, como en los pliegues del abdomen, en las ingles y en las axilas. Esto puede causar hongos, sobretodo en épocas de calor o en climas tropicales debido a la sudoración.
Pero tal vez el hallazgo más curioso e importante para los investigadores, es que la resistencia a la insulina y los triglicéridos en la sangre están relacionados con la aparición de verrugas alargadas en la piel. Saber que el sobrepeso juega un papel importante en la aparición de las verrugas es indispensable para que los médicos recomienden a sus pacientes perder peso.
En general, este estudio enseña la importancia de que las personas obesas cuiden con más esmero su piel. No sólo porque sufren de más condiciones en este órgano tan importante, sino porque muchas de las condiciones que se presentan ellas son síntomas de problemas endocrinos que requieren atención especial.
De cualquier manera, si te preocupa el aspecto de tu piel, consulta con un dermatólogo (el médico especializado en la piel). Si estás pasado(a) de peso, puede que rebajar esas libras o kilos que te sobran sea el principio para mejorar la salud de todo tu cuerpo en general, lo cual se verá reflejado en tu piel.
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jueves, 21 de febrero de 2013
Las 10 cosas que debes dejar de hacer para ser feliz
La mayoría de las personas aseguran que para ser feliz hay que
tener más, que hay que saber sumar y que el conjunto de la abundancia
siempre dará como resultado mayor placer y felicidad. ¿Qué tal si
cambiamos la formula y esta vez en lugar de sumar restamos, quitamos el
exceso y dejamos la carga de algunas cosas innecesarias? Quizá entonces
realmente podamos encontrar la felicidad tan deseada y codiciada en
estos tiempos.
En esta ocasión, en vez de una receta, te quiero recomendar 10 cosas que puedes dejar de hacer para encontrar tu felicidad y tranquilidad.
1. Deja la culpa. Ni modo, la gente comete errores, las cosas no salen como esperabas, tus expectativas no se cumplieron, te desilusionaste nuevamente. Entonces ¿Culpas a todos por tus problemas? ¿Tomaste el tiempo de reconocer tu parte en el asunto?
Tomar responsabilidad cuando las cosas no salen bien, en lugar de culpar de da poder, te da la oportunidad de poder solucionar lo que te molesta y de aceptar que quizá estabas pidiendo mas de los demás limitando tu capacidad y tus potencialidades.
2. Deja de tratar de impresionar a los demás. La calidad de las relaciones personales no tiene que ver con la cantidad de cosas materiales que tienes, de hecho estorban ya que estas solo deslumbran y confunden el verdadero valor que tu tienes como ser humano.
Se una persona genuina, sensible y agradable. Esos atributos más que impresionar logran relaciones autenticas que llenan tu alma y te hacen sentir bien.
3. Deja de querer aférrate a las cosas. Hay que dejar ir, soltarse experimentar, aprender, fracasar si es necesario y volver a intentar. El aferrarte a tus ideas y tus convicciones no te va hacer más feliz.
La verdadera felicidad llega cuando uno aprende 1000 maneras como no salen las cosas y finalmente lo logra. No temas a equivocarte, preocuparte cuando dejes de tratar.
4. Deja de interrumpir. El interrumpir es un signo de indiferencia, de soberbia y de poco interés, ¿cómo crees que la gente reacciona cuando está hablando y siente que no la escuchan?
Para que las personas sientan interés por lo que tu tienes que decir es importante que tú hagas lo mismo. Concéntrate en lo que dicen, pregunta con interés, entiende y seguro te vas a sentir escuchado querido y aceptado, eso si te ayuda a sentirte mejor.
5. Deja de quejarte. Cuando lloras y te quejas lo único que logras es sentir lástima por ti, las victimas no son personas muy felices. Las palabras son poderosas, sobre todo las que te dices a ti misma, cuidado.
Haz lo que tengas que hacer para reparar lo que te molesta. El esfuerzo que hagas por componer lo que te lastima solo se va a traducir en un sentimiento de bienestar que se va a multiplicar cuando veas los primeros resultados.
6. Deja de querer controlarlo todo. Es imposible controlar las cosas que no están en tu control. Lo único que realmente puedes controlar son tus pensamientos tus acciones, ni siquiera los resultados ya que estos generalmente no dependen solo de ti. El querer controlar solo trae enojo, frustración y mucha impotencia nada de lo que te puede hacer sentir bien.
Cuando haces lo correcto, cuando trabajas con gusto, cuando sabes que hiciste tu mejor esfuerzo sin tratar de controlar ni de dirigir a nadie definitivamente surge un sentimiento de satisfacción y de felicidad.
7. Deja de criticar. La crítica solo lastima, deteriora las relaciones y sobretodo no da nada constructivo. El criticar no te hace ser más inteligente ni mejor simplemente nutre tu soberbia y elimina tu posibilidad de comunicación.
Si crees que puedes ayudar, ayuda, si sabes cómo hacerlo haz lo, pero si ves que otro está haciendo algo déjalo en paz, todos somos distintos y hay muchas maneras de llegar al mismo lugar.
8. Deja de predicar. Esta es otra manera de juzgar y la verdad ¿a quién le caen bien los jueces que solo opinan y critican?
Se feliz y deja que los otros también lo sean. Cada quien tiene su historia y su razón, escucha, observa y aprende.
9. Deja los lamentos y el pasado atrás. Aprender de los errores pasados es una virtud. Vivir en el pasado solo trae más reproches y frustración.
Disfruta el presente y ten fe en el futuro, después de todo ya tuviste un buen maestro: el pasado.
10. Deja de tener miedo. Este solo paraliza, limita y condiciona el crecimiento personal. Qué triste es cuando dejamos ir nuestros sueños y nuestras ilusiones por que nunca tuvimos valor de luchar por lo que tanto queríamos.
Recuerda que la vida es corta y lo único que tenemos es el hoy, aprovéchalo, haz, lucha esfuérzate, vive, ama, sonríe y realmente se feliz.
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En esta ocasión, en vez de una receta, te quiero recomendar 10 cosas que puedes dejar de hacer para encontrar tu felicidad y tranquilidad.
1. Deja la culpa. Ni modo, la gente comete errores, las cosas no salen como esperabas, tus expectativas no se cumplieron, te desilusionaste nuevamente. Entonces ¿Culpas a todos por tus problemas? ¿Tomaste el tiempo de reconocer tu parte en el asunto?
Tomar responsabilidad cuando las cosas no salen bien, en lugar de culpar de da poder, te da la oportunidad de poder solucionar lo que te molesta y de aceptar que quizá estabas pidiendo mas de los demás limitando tu capacidad y tus potencialidades.
2. Deja de tratar de impresionar a los demás. La calidad de las relaciones personales no tiene que ver con la cantidad de cosas materiales que tienes, de hecho estorban ya que estas solo deslumbran y confunden el verdadero valor que tu tienes como ser humano.
Se una persona genuina, sensible y agradable. Esos atributos más que impresionar logran relaciones autenticas que llenan tu alma y te hacen sentir bien.
3. Deja de querer aférrate a las cosas. Hay que dejar ir, soltarse experimentar, aprender, fracasar si es necesario y volver a intentar. El aferrarte a tus ideas y tus convicciones no te va hacer más feliz.
La verdadera felicidad llega cuando uno aprende 1000 maneras como no salen las cosas y finalmente lo logra. No temas a equivocarte, preocuparte cuando dejes de tratar.
4. Deja de interrumpir. El interrumpir es un signo de indiferencia, de soberbia y de poco interés, ¿cómo crees que la gente reacciona cuando está hablando y siente que no la escuchan?
Para que las personas sientan interés por lo que tu tienes que decir es importante que tú hagas lo mismo. Concéntrate en lo que dicen, pregunta con interés, entiende y seguro te vas a sentir escuchado querido y aceptado, eso si te ayuda a sentirte mejor.
5. Deja de quejarte. Cuando lloras y te quejas lo único que logras es sentir lástima por ti, las victimas no son personas muy felices. Las palabras son poderosas, sobre todo las que te dices a ti misma, cuidado.
Haz lo que tengas que hacer para reparar lo que te molesta. El esfuerzo que hagas por componer lo que te lastima solo se va a traducir en un sentimiento de bienestar que se va a multiplicar cuando veas los primeros resultados.
6. Deja de querer controlarlo todo. Es imposible controlar las cosas que no están en tu control. Lo único que realmente puedes controlar son tus pensamientos tus acciones, ni siquiera los resultados ya que estos generalmente no dependen solo de ti. El querer controlar solo trae enojo, frustración y mucha impotencia nada de lo que te puede hacer sentir bien.
Cuando haces lo correcto, cuando trabajas con gusto, cuando sabes que hiciste tu mejor esfuerzo sin tratar de controlar ni de dirigir a nadie definitivamente surge un sentimiento de satisfacción y de felicidad.
7. Deja de criticar. La crítica solo lastima, deteriora las relaciones y sobretodo no da nada constructivo. El criticar no te hace ser más inteligente ni mejor simplemente nutre tu soberbia y elimina tu posibilidad de comunicación.
Si crees que puedes ayudar, ayuda, si sabes cómo hacerlo haz lo, pero si ves que otro está haciendo algo déjalo en paz, todos somos distintos y hay muchas maneras de llegar al mismo lugar.
8. Deja de predicar. Esta es otra manera de juzgar y la verdad ¿a quién le caen bien los jueces que solo opinan y critican?
Se feliz y deja que los otros también lo sean. Cada quien tiene su historia y su razón, escucha, observa y aprende.
9. Deja los lamentos y el pasado atrás. Aprender de los errores pasados es una virtud. Vivir en el pasado solo trae más reproches y frustración.
Disfruta el presente y ten fe en el futuro, después de todo ya tuviste un buen maestro: el pasado.
10. Deja de tener miedo. Este solo paraliza, limita y condiciona el crecimiento personal. Qué triste es cuando dejamos ir nuestros sueños y nuestras ilusiones por que nunca tuvimos valor de luchar por lo que tanto queríamos.
Recuerda que la vida es corta y lo único que tenemos es el hoy, aprovéchalo, haz, lucha esfuérzate, vive, ama, sonríe y realmente se feliz.
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miércoles, 20 de febrero de 2013
La baja autoestima se sube con el ejercicio
Apuesto a que si tienes sobrepeso, te la pasas pensando que no eres atractivo(a), que nadie te quiere, que la ropa no te luce, que por ser un poco gordito(a), la gente no te trata igual. Todos estos pensamientos negativos afectan tu amor propio y pueden causarte problemas en la vida diaria, al punto de que incluso pueden influir en que aumentes más de peso, así como de que incremente tu nivel de estrés, de ansiedad y de depresión.
Así que si tienes unas libras o kilos de más, la buena noticia es que puedes hacer algo al respecto. Aunque tienes que poner esfuerzo y dedicación, una dieta sana combinada con actividad física pueden ayudarte a bajar de peso y a subir tu autoestima.
No pienses que tienes que correr una maratón o entrenar horas y horas para lograr un cambio. Un estudio reciente realizado en Canadá, reporta que un poco de ejercicio físico puede hacer una gran diferencia positiva en la salud mental de los adolescentes con sobrepeso.
Para llegar a esta conclusión, unos investigadores de la Universidad de Ottawa analizaron a 30 adolescentes que tenían entre 12 y 17 años de edad. Les asignaron al azar ya sea, montar en una bicicleta estacionaria mientras escuchaban música o jugar un videojuego interactivo durante una hora con una intensidad de ligera a moderada. Las sesiones se llevaron a cabo dos veces por semana durante 10 semanas. Al final de la prueba, les preguntaron a los jóvenes qué tan bien se sentían en el ámbito social, académico y atlético.
También les hicieron preguntas acerca de su imagen corporal y su autoestima.
Si bien el ejercicio no logró cambios físicos drásticos o significativos en términos de perder peso o grasa corporal, la actividad física moderada sí demostró tener beneficios psicológicos. Los jóvenes dijeron que se sentían más competentes socialmente y en la escuela, además de que se sentían mejor en relación a su apariencia y a su peso. Es decir, que el ejercicio físico moderado logró influir positivamente en la salud mental de estos adolescentes.
Estos resultados confirman una vez más que aunque sea poca, la actividad física puede transformar positivamente la salud mental y emocional. Los investigadores dicen que el hecho de sentirse mejor consigo mismos ayuda a los adolescentes con sobrepeso a superar las bromas y las burlas, la discriminación y los prejuicios en relación a su cuerpo.
Se sabe que el ejercicio es un excelente antídoto contra la depresión, la ansiedad y el estrés. La endorfina, que es una hormona que se libera durante el ejercicio, es la responsable de mejorar el estado de ánimo. El aumento de la temperatura corporal durante el ejercicio, tiene efectos calmantes. Así que aunque te de pereza iniciar un programa de ejercicios, arriésgate a hacerlo por tu bien. Verás cómo te haces adicto(a) a la sensación de bienestar que produce la actividad física. Además, obtendrás resultados a nivel físico y mental y eso cambiará positivamente tu vida.
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martes, 19 de febrero de 2013
Abrazar a tu pareja fortalece el sentimiento de amor y conexión
Sin embargo, diversos estudios arrojan interesantes resultados respecto al comportamiento y las relaciones humanas
Las investigaciones han demostrado que un abrazo de 20 segundos eleva los niveles de oxitocina, también conocida coloquialmente como la hormana del acurrucamiento.
Esta hormona se libera en nuestro cuerpo cuando nos sentimos cómodos y conectados, y le dice al cerebro “todo va bien”.
Después de un abrazo de 20 segundos de duración con la persona que quieres, se puede conseguir un pico en los niveles de oxitocina, así como una disminución de los niveles de presión sanguínea, tasa cardíaca, y los niveles de cortisol.
También nos sirve de guía para navegar en un mundo de complejas relaciones sociales recompensándonos el comportamiento social positivo con sentimientos de relajación y alegría, además la oxitocina producida en el cerebro favorece la confianza , la compasión y el perdón.
Asimismo, en las mujeres, libera un sentimiento de amor y conexión.
No en vano es la hormona que forja ese vínculo inquebrantable entre las madres y sus bebés, ahora la oxitocina también es reconocida como el estimulante humano de la empatía, la generosidad y la confianza.
El Dr. Paul Zak, también conocido como Dr. Amor, de la Universidad de Claremont, asegura que el cerebro humano produce oxitocina de forma natural durante el amamantamiento, el orgasmo, los abrazos, las caricias, cuando le das la mano a alguien, al bailar en pareja, durante un masajes, al realizar trabajo corporal y mientras se reza.
Zak prescribe al menos 8 abrazos al día para sentirnos más felices y conectados con la gente, así como para enriquecer nuestras relaciones sociales.
Por otro lado, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte y de Pittsburgh, cuando una mujer recibe estímulos como caricias, abrazos, mimos o masajes por parte de su pareja, se reducen su presión sanguínea y ritmo cardíaco.
También se ha comprobado científicamente que las mujeres casadas sometidas a un estrés extremo que toman la mano de su marido sienten un alivio inmediato al producirse un efecto apaciguador a nivel neuronal.
Por lo tanto, además de placenteros y tranquilizadores, los abrazos son terapéuticos, como las caricias y los mimos.
¿A qué esperas? Pon en practica la abrazoterapia. Los hay de oso, de espejo, de mejilla, de sandwich, de costado, de espalda y de corazón.
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lunes, 18 de febrero de 2013
¿Estamos perdiendo la capacidad de amar?
Según estudios de prevalencia en diferentes poblaciones, la Sociedad
Española de Neurología (SEN) estima que al menos el 10 por ciento de la
población mundial padece alexitimia, un trastorno neurológico
que impide a las personas afectadas identificar las emociones que
experimentan y expresarlas verbalmente.
No todos los pacientes presentan el mismo grado de afectación y es importante establecer una distinción entre la alexitimia primaria, producida porque las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas, y la secundaria, como consecuencia de un trauma emocional grave o por un desorden en el aprendizaje emocional.
"Los seres humanos somos capaces de sentir amor, odio, alegría, miedo, es decir, experimentar sentimientos y emociones gracias a un cerebro que lo hace posible, tanto estructural como funcionalmente, así como a relacionar dichos sentimientos con estructuras que hacen posible su verbalización, su materialización en forma de palabra", explica el Prof. Pablo Duque San Juan, Coordinador de la Sección de Neuropsicología de la SEN.
Al parecer, si se nace con alguna anomalía en las zonas cerebrales que se encargan de analizar y formular las emociones o se produce alguna lesión o disfunción que interrumpa el circuito de conexión entre estructuras, es cuando se puede generar la imposibilidad de verbalizar e identificar sentimientos.
La alexitimia primaria puede ser fruto de factores hereditarios, y en ese caso es común que comience a manifestarse en los primeros años de la infancia, pero también puede desarrollarse como consecuencia del propio desarrollo de alguna enfermedad neurológica.
"En los últimos años, las emociones han cobrado una extraordinaria relevancia dentro de la práctica clínica. Y aún más en el campo de la neurología, puesto que han pasado a ser consideradas un síntoma más en el diagnóstico de las enfermedades neurológicas", subraya Duque San Juan.
Traumatismos craneales, ictus o tumores cerebrales suelen ser las causas más frecuentes de alexitimia primaria adquirida, pero también otras muchas enfermedades neurológicas.
Así, por ejemplo, la esclerosis múltiple (EM) es un tipo de enfermedad que, en ocasiones, puede provocar con alexitimia. Además, hay investigaciones que indican que estos pacientes, por la dificultad que manifiestan para expresar las emociones, pueden aumentar su frecuencia de brotes.
La incapacidad para expresar las emociones también puede ser un síntoma temprano de la enfermedad de Parkinson (EP). Estudios recientes señalan que la alexitimia puede anteceder a los característicos problemas motores de la EP e incluso apuntan a una prevalencia de este trastorno en el 21 por ciento de los pacientes en tratamiento.
"Tradicionalmente, y como herencia de la corriente racionalista, se tendía a pensar que las emociones impedían el desarrollo de la razón y la lógica. Pero nada más lejos de la realidad. Las emociones influyen muchísimo en la atención, la memoria y el racionamiento, nos indican qué es lo importante y nos ayudan a tomar decisiones", aclara el experto.
Cuando no somos capaces de reconocer nuestras emociones, ni de interpretarlas, no podemos utilizar una información que es muy valiosa, lo que hace que sea mucho más complicado tomar decisiones y crear vínculos sociales.
En definitiva, "los trastornos emocionales en general -no sólo la alexitimia, si así la consideramos-, tienen que ser abordados para que los pacientes puedan llevar una vida más placentera con más calidad", concluye el coordinador de la SEN.
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No todos los pacientes presentan el mismo grado de afectación y es importante establecer una distinción entre la alexitimia primaria, producida porque las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas, y la secundaria, como consecuencia de un trauma emocional grave o por un desorden en el aprendizaje emocional.
"Los seres humanos somos capaces de sentir amor, odio, alegría, miedo, es decir, experimentar sentimientos y emociones gracias a un cerebro que lo hace posible, tanto estructural como funcionalmente, así como a relacionar dichos sentimientos con estructuras que hacen posible su verbalización, su materialización en forma de palabra", explica el Prof. Pablo Duque San Juan, Coordinador de la Sección de Neuropsicología de la SEN.
Al parecer, si se nace con alguna anomalía en las zonas cerebrales que se encargan de analizar y formular las emociones o se produce alguna lesión o disfunción que interrumpa el circuito de conexión entre estructuras, es cuando se puede generar la imposibilidad de verbalizar e identificar sentimientos.
La alexitimia primaria puede ser fruto de factores hereditarios, y en ese caso es común que comience a manifestarse en los primeros años de la infancia, pero también puede desarrollarse como consecuencia del propio desarrollo de alguna enfermedad neurológica.
"En los últimos años, las emociones han cobrado una extraordinaria relevancia dentro de la práctica clínica. Y aún más en el campo de la neurología, puesto que han pasado a ser consideradas un síntoma más en el diagnóstico de las enfermedades neurológicas", subraya Duque San Juan.
Traumatismos craneales, ictus o tumores cerebrales suelen ser las causas más frecuentes de alexitimia primaria adquirida, pero también otras muchas enfermedades neurológicas.
Así, por ejemplo, la esclerosis múltiple (EM) es un tipo de enfermedad que, en ocasiones, puede provocar con alexitimia. Además, hay investigaciones que indican que estos pacientes, por la dificultad que manifiestan para expresar las emociones, pueden aumentar su frecuencia de brotes.
La incapacidad para expresar las emociones también puede ser un síntoma temprano de la enfermedad de Parkinson (EP). Estudios recientes señalan que la alexitimia puede anteceder a los característicos problemas motores de la EP e incluso apuntan a una prevalencia de este trastorno en el 21 por ciento de los pacientes en tratamiento.
"Tradicionalmente, y como herencia de la corriente racionalista, se tendía a pensar que las emociones impedían el desarrollo de la razón y la lógica. Pero nada más lejos de la realidad. Las emociones influyen muchísimo en la atención, la memoria y el racionamiento, nos indican qué es lo importante y nos ayudan a tomar decisiones", aclara el experto.
Cuando no somos capaces de reconocer nuestras emociones, ni de interpretarlas, no podemos utilizar una información que es muy valiosa, lo que hace que sea mucho más complicado tomar decisiones y crear vínculos sociales.
En definitiva, "los trastornos emocionales en general -no sólo la alexitimia, si así la consideramos-, tienen que ser abordados para que los pacientes puedan llevar una vida más placentera con más calidad", concluye el coordinador de la SEN.
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viernes, 15 de febrero de 2013
Beneficios de los Pensamientos Positivos
Cómo
pensar positivamente
Todo el
tiempo escuchamos que tenemos que ser positivos, que tenemos que pensar
bien y cambiar nuestra forma de ver la vida, pero ¿sabes por
qué deberías hacer caso a estos consejos?La vieja pregunta del vaso “medio lleno o medio vacío” es tan sólo una forma de darse cuenta de cómo ve la vida una persona, como un reto, o como un fracaso; con optimismo y esperanza, o con pesimismo y negrura.
Decenas de estudios han comprobado que la forma de pensar y ver la vida afectan tu realidad, no sólo del punto de vista externo, sino también interno. Tu salud, tu felicidad y tu forma de ser tienen mucho que ver dependiendo de cómo abordas la vida.
Hábito aprendido
Muchas personas creen que no pueden cambiar su forma de pensar, y que “así soy yo, ni modo”. Creen que se nace optimista y no hay forma de convertirse en uno.
Todo lo contrario, los pensamientos y la forma de ver la vida son un hábito, y como tal, se puede construir o cambiar. Por supuesto, como todo hábito, no es fácil cambiarlo pero con dedicación y constancia, se logran los resultados.
Pensamientos positivos y auto diálogo
Pensar positivo no es negarse a ver la realidad, o pensar en flores y pajaritos todo el día. Pensar positivo significa que tu forma de ver los problemas y contratiempos de la vida es diferente.
Pensar positivamente es hacerse consciente de todo lo que está bien, y lo que no está bien se puede enfrentar, con un resultado positivo.
El pensar positivamente comienza con lo que nos decimos en la mente durante el día. Esa cadena infinita de pensamientos que no ceden –pero que se pueden acallar con meditación – es la responsable de cómo vemos la vida y sus problemas.
Los pensamientos pueden ser positivos o negativos, y con práctica y entrenamiento, la gran mayoría se pueden convertir en positivos.
Algunos de los beneficios que obtendrás al cambiar tus pensamientos por positivos, y que han sido demostrados por investigadores, son:
- Mayor felicidad
- Mayor Paz
- Incremento en longitud de la vida
- Menor depresión
- Menor Estrés
- Mayor Salud Física
Cómo cambiar tus pensamientos
El primer paso es detenerse y darse cuenta de qué se está pensando. Practícalo. En la próxima situación estresante que tengas, en el auto, en el trabajo, con los hijos, observa qué estas pensando.
En el momento en que detectes un pensamiento que no te conviene, cámbialo por otro positivo.
Si alguien se te cierra en el tránsito, en vez de pensar “este cretino, y el tráfico de esta ciudad, me enloquecen, etc” piensa, “seguramente tiene más prisa que yo, soy afortunad@ por no haber chocado y por tener auto en el cual transportarme cómodamente.”
Algunos errores al pensar, que causan negatividad, son:
Personalizar.- Creer que todo está en tu contra y que todos te quieren hacer mal.
Catastrofizar.- Pensar que de toda situación va a suceder lo peor.
Polarizar.- Ver las cosas en extremos, blanco o negro. Tendencia perfeccionista.
Para cambiar este hábito debes monitorearte todo el día, detener los pensamientos negativos y cambiarlos por unos positivos, tratando de sentir la emoción positiva también.
Rodéate de gente positiva que te ayude a ver las cosas de otra manera. Estar con un quejumbroso te convertirá en uno también.
Practica “hablarte” positivamente. No digas o pienses de los demás algo que no dirías o pensarías de ti misma.
Repite afirmaciones positivas todos los días, a la hora que puedas, para acostumbrar a tu mente al cambio.
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miércoles, 6 de febrero de 2013
¿Por qué otros son más felices que tu?
Ya sea una casa más bonita, un trabajo mejor, mejores viajes, hijos más inteligentes, un perro mejor educado, etc… los demás parecen estar realmente contentos y satisfechos con sus vidas, y nosotros sufrimos en silencio. Cuando esto sucede nos preguntamos ¿por qué ellos si logran esa felicidad y yo no?
Quizá has escuchado la frase “el pasto del vecino siempre es más verde”. Crees que los demás están mejor que tu, pero en realidad eso es totalmente falso. ¿Sabes qué piensan los demás de ti? Quizá piensan que ojalá les fuera tan bien como a ti. ¡Si, de verdad! Por lo menos en algún aspecto de tu vida.
La realidad es que solemos estar atentos en los demás a aquellos aspectos en los que nos estamos sintiendo inseguros o inferiores. Nos comparamos con otros en ese tema, para evaluar si estamos muy mal o no tanto. Si tienes problemas de dinero, vas a estar notando la situación económica en otros, y por supuesto que vas a tender a notar todo lo que te haga ver que ellos están muy bien de dinero. Si tienes problemas con tu pareja, vas a estar observando cómo son las relaciones de los demás, y por supuesto notarás lo felices que ellos si son. ¿Verdad que si?
Sin embargo piensa en una cosa. Si tu tienes problemas de dinero, de pareja, con tus hijos, o de lo que sea, probablemente sueles disimularlos ante los demás y aparentar que todo está bien (quizá con excepción de alguien muy cercano a ti en quien si confíes tus problemas). Todos lo hacemos. No queremos notarnos débiles y derrotados ante los demás y por eso disimulamos nuestros problemas.
Esto significa que esas personas que estás admirando y envidiando porque tiene mejores situaciones de vida que tu, ¡en realidad no la tienen! Es un hecho que todas las personas tienen problemas que enfrentar. Algunos más que otros o de mayor o menor intensidad, pero seguro, todos tienen problemas, y la gran mayoría los disimula. Así es que esa vida “ideal” que estás viendo en tu vecino, probablemente no es tan ideal si la conoces a fondo, y si buscas con detenimiento, quizá te des cuenta que prefieres quedarte con tus problemas, ¡en vez de tener los que otros tienen!
El aprendizaje importante es que debes valorar tu vida, así como es, con tus propios retos y obstáculos, y no caer en engaños de que los demás son más felices, porque eso no es verdad. Disfruta la vida que tienes, pon atención en todo lo que está bien en tu vida así como es, incluso agradece los problemas que tienes porque son los que te corresponden a ti para crecer y superarte.
¡Sé feliz hoy!
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martes, 5 de febrero de 2013
Comer antes de las tres puede influir en la pérdida de peso
De las 420 personas que participaron en el estudio (mitad hombres, mitad mujeres) y que estaban intentando adelgazar, aquellas que comían antes de las tres de la tarde, lograban una pérdida de peso más significativa que quienes dejaban el almuerzo para después de esa hora.
Durante 20 semanas los participantes siguieron una dieta mediterránea y se les dividió en dos grupos, los que comían temprano -al mediodía- y los comedores tardíos, teniendo en cuenta que en esta comida es en la que se ingieren el 40 por ciento de todas las calorías diarias.
Los resultados revelaron que quienes tomaban la principal comida del día antes de las tres, lograban reducir un 12 por ciento su peso corporal, frente a sólo el 8 por ciento de quienes comían pasada esa hora. Estamos hablando de alrededor de cuatro kilos de diferencia entre ambos grupos a pesar de que todos ellos comían lo mismo, hacían el mismo ejercicio, dormían las mismas horas, etc.
Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y autora principal de este estudio, subrayó la importancia de "seguir estudiando para observar si comiendo antes o después de esa hora, la misma persona adelgaza más o menos".
Posteriormente, analizaron el horario del desayuno y de la cena --comidas más pequeñas y menos energéticas-- y comprobaron que en ambos casos no influye en la pérdida de peso.
Además se examinaron otros factores que desempeñan un papel en la pérdida de peso como la ingesta de energía y el gasto calórico, las hormonas del apetito y la duración del sueño. Todos estos factores fueron similares entre ambos grupos. Sin embargo, la investigación confirma que los comedores tardíos desayunaron menos e incluso puede que se saltasen la primera comida del día.
Otra diferencia importante es que poseen una variante génica en el gen Clock, que codifica una proteína implicada en el reloj circadiano que marca los horarios de nuestro organismo. Y esto hace que sean personas nocturnas, que se acuestan tarde, duermen peor y tengan tendencia a la obesidad.
Por lo tanto, los expertos señalan que hay que fijarse más en la hora a la que comemos y no tanto en la cantidad. Ahora ya lo sabes, cambiar la hora en que comes puede significar una gran diferencia a la hora de adelgazar. ¿Te atreves a probarlo?
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jueves, 31 de enero de 2013
8 motivos para dejar de tomar refrescos
Estados Unidos es la primera nación a nivel mundial que más consume
refrescos. Gran parte de la población norteamericana tiene como hábito
incluirlos en su dieta y hay quienes además los utiliza para
hidratarse, ya sea para contrarrestar los efectos del calor o, peor aún,
después de realizar alguna actividad física.
Sin embargo, la mayoría desconoce los efectos nocivos que tales bebidas ocasionan en diversos órganos del cuerpo, a causa de sus elevadas cantidades de azúcar y compuestos químicos.
Es preferible que tomes refrescos sólo en situaciones especiales, como algún evento social, y evitemos consumirlos diariamente. Opta por bebidas naturales, como el agua simple o algún jugo natural de fruta, si es que deseas una bebida dulce, sin sustancias artificiales que afecten tu cuerpo.
En general, se recomienda una dieta que disminuya el consumo de productos procesados, y además hacer ejercicio o caminar, por lo menos 30 minutos diariamente.
Es importante crear el hábito de una alimentación sana en los niños para así evitar que al crecer, o en la misma niñez, presenten enfermedades que dañen su salud y por lo tanto su calidad de vida.
Fuente
Consumir moderadamente azúcar no es dañino, pero esta sustancia
afecta nuestra salud cuando se ingiere de manera abundante respecto a
los requerimientos diarios de calorías del cuerpo.
Algunas razones por las que debe disminuirse el consumo de refrescos son:
1. Poseen ácido
fosfórico, el cual provoca que la correcta absorción del calcio en
nuestros huesos se vea disminuida. Esto aumenta el riesgo de
descalcificación, ocasionando huesos débiles (osteoporosis); incrementa
también las posibilidades de sufrir fracturas y debilita los dientes.
2. Estimulan la formación de piedras en los riñones (litiasis renal).
3. Incrementan la posibilidad de sufrir caries debido a su elevado contenido de azúcar.
4. Contienen además altas
cantidades de compuestos químicos que en conjunto nos pueden producir
problemas digestivos como gastritis y colitis.
5. Influyen en el aumento de peso (sobrepeso u obesidad) y en desarrollar diabetes tipo 2.
6. Contienen cafeína y
colorantes artificiales que pueden alterar la función cerebral y el
sistema nervioso, provocando hiperactividad, nerviosismo e insomnio.
7. Usan saborizantes artificiales, entre ellos el formaldehido, que produce cáncer (sustancia carcinógena).
8. Contienen sodio, que en exceso puede ocasionarnos hipertensión arterial.
Es preferible que tomes refrescos sólo en situaciones especiales, como algún evento social, y evitemos consumirlos diariamente. Opta por bebidas naturales, como el agua simple o algún jugo natural de fruta, si es que deseas una bebida dulce, sin sustancias artificiales que afecten tu cuerpo.
En general, se recomienda una dieta que disminuya el consumo de productos procesados, y además hacer ejercicio o caminar, por lo menos 30 minutos diariamente.
Es importante crear el hábito de una alimentación sana en los niños para así evitar que al crecer, o en la misma niñez, presenten enfermedades que dañen su salud y por lo tanto su calidad de vida.
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miércoles, 30 de enero de 2013
Cómo comer para adelgazar
Para perder peso, no solo importa la dieta, sino también la manera en que se come. Aquí te damos varios consejos prácticos para hacerlo en forma más efectiva para tu dieta:
Cómo
cocina para adelgazar
De cualquier manera que
no sea usando aceite, manteca o cualquier elemento grasoso.
O sea: las carnes,
hervidas, al horno, parrilla o plancha sin aceite; los huevos, duros, poché o
pasados por agua.
Las salsas, sin aceite;
las verduras, hervidas o al horno; las frutas, también.
La
picada dietética
Ten siempre a mano
estos alimentos, para responder a los ataques de hambre o ansiedad sin que se
afecte tu dieta:
- Huevo duro
- Queso fresco
- Jugo de tomate
- Carne fría magra
- Leche fría
- Manzana
- Café.
- Café.
- Salchicha de Viena
light
- Caldo con un huevo
- Ensaladas
- Café con leche
- Yogur descremado
- Gelatina con esencia
de frutilla
- Jamón desgrasado
- Jugo de naranja
Cada vez que usted
sienta apetito puede tomar algo de esta "picada dietética".
Tenga siempre a mano
alguna de estos alimentos que no engordan, porque es preferible comer algo
suplementario que permanecer con hambre y comer dos veces más en la comida
siguiente.
También puede ensayar
de engañar el hambre chupando un caramelo duro, que le quitara el apetito sin
aportar demasiadas calorías.
- Primer error: No
tomar desayuno
Es absolutamente
necesario comer seis veces por día. :Esto evita picar entre comidas alimentos
engordantes, como saladitos, galletitas, aceitunas, etc.
El desayuno es
esencial, y es conveniente hacerla consistente, rico en proteínas (puede
agregarse 1 huevo, 2 fetas de jamón desgrasado o una porción de queso fresco)
para evitar la "caída" de la media mañana y permitir comer menos en las otras
comidas.
- Segundo errar:
Privarse de líquidos
No sólo no ayuda a
adelgazar, sino que es peligroso para el estado general de su organismo.
Porque
éste necesita agua, y mientras menos se bebe; peor se elimina.
Puede tomar todo el
líquido que desee (no alcohol, no azúcar), dentro o ''fuera de las comidas.
- Tercer error: Copiar
la dieta que le hizo bien a Fulanita
Usted es diferente;
aunque se trate de su mejor amiga, no copie dietas ajenas. No existe un régimen
bueno para todos; el médico tiene en cuenta en cada caso la clase de apetito, el
modo de vida, los hábitos alimentarios, el estado del organismo total, etcétera.
- Cuarto error: Hacer
regímenes exóticos
Ya se trate de "té y
manzana", "café y huevo duro", "banana y leche", cualquiera de estos regímenes
desequilibrados puede amenazar seriamente su salud.
Su organismo se
encontrará privado de una serie de alimentos necesarios para la vida y, sobre
todo, usted no aprenderá así nunca a comer correctamente, que es la única manera
de adelgazar y mantenerse delgada.
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