jueves, 22 de marzo de 2012

Consejos para ahorrar dinero


Ahorrar, en términos de finanzas personales, consiste en el acto de reservar o guardar parte de nuestro dinero para un uso futuro, ya sea para usarlo en alguna emergencia, para darnos algún gusto, para invertirlo, para usarlo en tiempos de crisis, para usarlo en nuestro retiro, etc.

A continuación les presentamos una recopilación de los 5 mejores consejos sobre el ahorro de dinero:

1. Gastar menos

Este consejo parece obvio, pero en realidad es el primer consejo a tener en cuenta si de verdad queremos ahorrar dinero.

Significa ser concientes en qué gastamos nuestro dinero, y buscar siempre la manera de gastar menos o, en todo caso, dejar de gastar dinero en algunas cosas.

Un método que nos puede servir de ayuda para aplicar este consejo, consiste en elaborar un presupuesto personal o familiar, que nos permita conocer cuáles son las partidas en las cuáles gastamos más, y analizar si podemos gastar menos en ellas o, en todo caso, sacarlas de nuestro presupuesto.

Podríamos estar gastando mucho, por ejemplo, en suscripciones a diarios o revistas que no siempre leemos, en cafés que compramos constantemente, cigarros que perjudican nuestra salud, libros que podemos conseguir prestados en la biblioteca, etc.

Buscar formas de gastar menos también podría implicar: comprar algunos artículos usados en vez de nuevos, comer en casa en vez de comer fuera, buscar siempre ofertas o descuentos (siempre asegurándose de que la oferta o descuento sean reales), tomarnos nuestro tiempo y buscar siempre los lugares en dónde podemos comprar los productos al menor precio (para ello podemos, por ejemplo, comparar precios en Internet), comprar al por mayor o en cantidad (y, de ese modo, aprovechar los descuentos por cantidad), etc.

Una vez que seamos concientes en qué estamos gastando nuestro dinero, y estemos permanentemente buscando la manera de gastar menos, nos iremos convirtiendo en expertos, y realmente empezaremos a ahorrar dinero.

2. Consumir o usar menos

Este consejo es una variación del primero, consiste en consumir o utilizar menos los productos o servicios que solemos usar, por ejemplo, podemos procurar usar menos shampoo, usar menos crema dental, usar menos detergente, consumir menos electricidad o energía (por ejemplo, apagando las luces que no necesitemos, comprando focos ahorradores, apagando la televisión o la computadora cuando no las estemos usando), consumir menos agua (por ejemplo, arreglando los goteros, duchándose en vez de bañarse), etc.

Consumir o usar algo en menor cantidad, podría no significar mucho como ahorro, pero si sumamos todos los pequeños ahorros que podemos hacer al utilizar este consejo, realmente podríamos llegar a ahorrar mucho dinero.

3. Hacer un presupuesto

Una forma efectiva de ahorrar dinero es elaborando un presupuesto personal, el cual consiste en un documento en donde señalamos los futuros ingresos y egresos que vamos a tener en el mes, y la diferencia entre éstos.

El presupuesto familiar nos permitirá identificar las áreas o partidas en las cuales estamos gastando demasiado, o aquellas en las cuales que podríamos reducir gastos o, en todo caso, eliminarlas de nuestro presupuesto.

Igualmente, nos permitirá conocer la diferencia que existe entre los ingresos y egresos, y, de ese modo, poder determinar un monto que podamos reservar como ahorro.

4. Reservar un monto como ahorro

Consiste en adquirir el hábito de poner o destinar cada mes, un determinado monto producto de nuestros ingresos, en una bolsa de ahorro.

Podemos empezar con destinar un pequeño monto, e ir aumentando su cantidad conforme aumenten nuestros ingresos.

Para ello podemos usar nuestro presupuesto familiar, el cual nos puede ayudar a determinar cuál sería el monto que podríamos destinar como ahorro. Lo recomendable es que represente un mínimo del 10% del total de nuestros ingresos mensuales.

Es recomendable depositar dicho monto en una cuenta de ahorros en el banco, de modo que lo tengamos en un lugar seguro, no nos sintamos tentados a sacar dinero de ella y, de paso, podamos ganar algunos intereses.

Para usar este consejo debemos ser disciplinados y reservar siempre dicho monto, pase lo que pase. El adquirir este hábito y el observar como van aumentando nuestros ahorros, nos motivará a ahorrar más, y a buscar nuevos ingresos que nos permiten aumentar la cantidad del monto destinado como ahorro.

5. Evitar las deudas

Algunas deudas podrían ser de gran ayuda, tal como la deuda de una hipoteca, o la deuda necesaria para crear un negocio; pero para ahorrar dinero, debemos procurar siempre tener la menor cantidad de deudas posible. Debemos procurar comprar después de obtener el dinero, y no comprar y después obtenerlo.

La primera deuda que debemos evitar es la que genera el uso de tarjetas de crédito, que suele ser la deuda que mayor costo posee (la que presenta mayores tasas de interés). Debemos tener en cuenta que las tarjetas de créditos son para ser usadas en caso de emergencia o ante alguna oportunidad que se presente, y no para ser usadas constantemente en compras ordinarias.

El uso de tarjetas de crédito puede darnos una satisfacción momentaria, pero luego pueden traernos grandes problemas. Lo recomendable es cortar todas las tarjetas de crédito, o al menos mantener sólo una, la que presente los costos más bajos y las condiciones de pago más convenientes.

Entonces, el primer paso para usar este consejo es procurar liquidar todas nuestras deudas lo más antes posible, y luego, procurar siempre comprar al contado, salvo algunas ocasiones como, por ejemplo, al momento de adquirir una buena inversión.

Fuente

miércoles, 21 de marzo de 2012

DEFINICIÓN Y CONSEJOS ¿Qué es el "bullying"?

"Bulling", es el término tan tristemente de actualidad (por cierto, bastante complejo definirlo, y más aún encontrar una traducción literal del vocablo inglés al castellano), que se utiliza para describir unos tipos de comportamientos no deseados que abarcan desde burlarse, hacer bromas pesadas, ignorar deliberadamente a alguien, hasta llegar a ataques personales e, incluso, abusos serios; comportamientos que pueden ser cometidos por un individuo sólo o también por un grupo o pandilla.

Estas situaciones están resultando bastante comunes en los centros educativos (colegios e institutos), y pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, normalmente en silencio y soledad.

Más que la acción en sí misma, lo más importante son los efectos que produce entre sus víctimas. Nunca se debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente intimidado puede llegar a sentir.

Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que llevan a cabo otros compañeros, entendiendo por acciones negativas tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión.

No hay que confundir estas situaciones con los típicos altibajos que se producen en las relaciones entre los alumnos, especialmente a lo largo de la etapa de la pre-adolescencia y adolescencia. Los problemas de comportamiento, indisciplina, los conflictos y las malas relaciones entre iguales, son fenómenos perturbadores, pero no son verdaderos problemas de violencia, aunque pueden degenerar en ellos, si no se resuelven de forma adecuada.

Para prevenir y atajar posibles brotes, es muy conveniente centrar el tema y aclarar entre todos de qué estamos hablando y no pensar que "todo esto es normal entre escolares" ni que "se trata sólo de bromas".

Leer mas......

Fuente

martes, 20 de marzo de 2012

Aprender a autovalorarse

Para llevar una vida sana y feliz, necesitamos en primer lugar querernos a nosotros mismos. Es imposible disfrutar de las cosas si no existe una autovaloración positiva. ¿Te apetece conocer pautas para aprender a quererte más?. A continuación te proponemos algunas formas.

Una visión realista del mundo

La primera propuesta consiste en desarrollar una visión realista del mundo y de tu lugar en él. Para tener un pensamiento realista positivo puedes apoyarte en:
- Darte cuenta de tu propio valor: Recuerda que eres único y especial. Nadie puede pensar y actuar como tú. Haz un recorrido de tu papel y desempeño en tu familia, trabajo, relación con amigos, en tu vivienda, lo que aportas a cada uno de estos factores. Recuerda que sin ti nada sería del mismo modo.
-Acepta que no eres responsable de las emociones de los demás: Las reacciones que los otros tienen hacia sí y su entorno es el resultado de sus creencias e interpretaciones. Tú sólo eres responsable de tus actos y sentimientos.
-Busca hechos más que opiniones: No importa quién tiene razón sino lo real. Intenta obtener suficiente información acerca de ti, de los problemas, de otras personas y de las situaciones que te rodean. Tómate tiempo para pensar en ello desde tu punto de vista. No aceptes sin más los pensamientos y creencias de los otros.
-Acepta tus debilidades y errores: Diferencia entre tu "yo" y "tus errores". Hay una diferencia entre tu comportamiento y tu persona. Aprende a reírte de tus errores y tonterias. El humor es una forma de naturalizar y desdramatizar la vida.

Aprender a no compararte con los demás

La segunda manera de autovalorarte es aprender a no compararte con los demás. A menudo nos sentimos desdichados y de segundo orden porque nos comparamos con otros. Solemos acrecentar las virtudes de las otras personas y por tanto, menospreciar las nuestras.
Una frase sana sería "no soy inferior, no soy superior, simplemente soy yo". Tu eres único, y debido a tu singularidad es imposible que hagas algo exactamente igual que otro, por tanto, no te tortures. Sólo puedes hacer las cosas en tu estilo propio y poniendo lo mejor de tu capacidad. No obstante, si otro no aprecia suficientemente tu valor, es su problema.

Procura pensar un mayor número de cosas positivas

La repetición continuada de una idea, tiende a formar parte de tu sistema de creencias. Ésta es la forma más común en que se adquieren las creencias negativas. Al pensar en alguna crítica que te hayan hecho, has podido llegar a exagerarla hasta proporciones exageradas, y repitiéndola una y otra vez, la has podido convertir en una parte de tu realidad. Esto acaba por disminuir tu autoestima y hace que termines perdiendo oportunidades valiosas de crecer y disfrutar.
Dos trucos son: recuerda tus puntos fuertes con regularidad, e intenta mirarte al espejo para decirte cosas positivas a menudo (puedes hacerlo mientras realizas alguna actividad cotidiana como maquillarte o peinarte).

Tratar muy bien a las personas que te rodean

Es la cuarta forma de autoestima. Para ello, puedes hacerles cumplidos. Regalar piropos a los demás, es otra forma de elevar tu autoestima, ¿cómo funciona?. Cuando les dices cosas positivas, los otros se sienten mejor consigo mismos y, por tanto, te tratarán agradablemente.
Tener buenas relaciones interpersonales te servirá para que te den apoyo incondicional y además te ahorrará problemas.

Limita el número de compromisos que contraes

Si eres de las personas que tienen una elevada necesidad de aprobación, probablemente digas sí a todas las peticiones que te hacen. Así, o bien no puedes cumplir todas, o bien sacrificas tus propias necesidades. Esto puede hacerte sentir incapaz y puede disminuir tu autovaloración. Si sueles comprometerte en exceso, limita el número de compromisos que asumes. Comprométete sólo si estás seguro/a de que: estás en condiciones de cumplir, estás dispuesto/a a hacer el esfuerzo para cumplir y si realmente quieres cumplir.

La última propuesta es usar tu imaginación de modo positivo

La repetición frecuente de experiencias positivas hará que te sientas de este modo. Está comprobado que una diferencia entre las personas con baja autoestima y las que la tienen alta, es el tipo de recuerdos que usan.

Las de baja autoestima se detienen en experiencia negativa y fracasos, mientras que las de alta autoestima dedican tiempo a recordar y disfrutar de recuerdos positivos. Párate a pensar en todas aquellas situaciones vividas tan agradables.

Fuente

lunes, 19 de marzo de 2012

Inestabilidad Emocional

¿Hoy detestas lo que ayer amabas?

Si pasas de la pasión a la indiferencia a la velocidad de la luz, empiezas actividades que luego te aburren y la palabra permanencia te da pavura, ¡alerta!. La inestabilidad emocional hace sufrir mucho al que la padece...y a los que se cruzan en su camino.

¿Qué es?

Es un rasgo de la personalidad que se caracteriza por una variación en los sentimientos y los estados emotivos, como por los altibajos del ánimo, sin motivo o por causas insignificantes.

Un problema pendiente a resolver

La persona inestable vive en una montaña rusa emocional: va dando tumbos en el terreno emocional, incapaz de conservar los afectos porque los cambia según cambia el viento. Y, aunque da la impresión de ser feliz, vive con la pesada carga de no poder consolidar algo permanente.

Sin saberlo, la persona emocionalmente inestable busca el cambio continuo para no enfrentarse a sí mismo.

En cierto modo, los síntomas se parecen a los del trastorno bipolar (neurosis maníaco-depresiva), pero en miniatura.

¿Cómo se manifiesta?

Períodos de tristeza y abatimiento, incapacidad para experimentar placer, desinterés por todo, tedio e irritabilidad.

Estados de euforia. Pasan por períodos de intenso optimismo: se ilusionan y entablan relaciones fácilmente: ¡Cuidado!; esa gente es la que después lo cansará.

Inconstancia para perseverar en una tarea u objetivo marcado.

Baja tolerancia a las frustraciones.

Débil control emocional; es decir, tendencia a la labilidad.

Talante enamoradizo, derivado de una gran dependencia afectiva no reconocida.

Baja autoestima, lo que alimenta la desconfianza en los demás.

Incapacidad de separar

Las personas inestables afectivamente tienen una gran dificultad para separar los diferentes ámbitos de su vida; si tienen conflictos familiares, los trasladan a la pareja, el trabajo o los amigos. Suelen ser dependientes e inseguros: necesitan apoyarse en muchos pilares y en cuanto uno falla se ven asaltados por un sentimiento destructivo que irradia hacia otras situaciones de su vida. De ahí que rompan con lo que más necesitan antes de tener que enfrentarse a la posibilidad, aún remota, de que también falle.

Con un bajo umbral de tolerancia a las frustraciones y pocos recursos internos, es frecuente que constantemente pongan a prueba a los demás: necesitan asegurarse de que, si llega el caso, podrían contar con su ayuda.

¿Qué hacer?

Dado que éste es un proceso inconsciente, lo más aconsejable sería buscar ayuda psicoterapéutica, para superar inseguridades o, lo que es lo mismo, reforzar la autoestima.

Fuente

viernes, 16 de marzo de 2012

El juego como enfermedad

La Organización Mundial de la Salud reconoció en 1980 la ludopatía como una enfermedad que define como un trastorno mental. Es una patología compulsiva,incurable y progresiva que cada vez está afectando a más personas.

En España, la adicción al juego afecta a un millón y medio de personas aproximadamente, según un estudio de 2001 del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid. De ellos, 600.000 son considerados ludópatas y los 900.000 restantes son jugadores-problema (rozan la ludopatía sin incurrir en acciones como faltar al trabajo o pedir dinero para jugar).

No existe un perfil tipo del jugador compulsivo: la enfermedad puede afectar a cualquier persona, sea hombre, mujer, joven o mayor. Pero se ha demostrado que la mayoría de los casos suele tener en común una personalidad marcada por la inmadurez y una tendencia hacia la depresión. En los últimos años se ha notado una mayor incidencia de la enfermedad entre los jóvenes debido al auge de los videojuegos y de Internet.

El ludópata no es el único que sale perjudicado por el juego, su entorno familiar se va deteriorando a medida que él se adentra en la enfermedad. El estado de locura del jugador patológico le lleva a mentir, estafar y endeudarse. Llega un punto en el que se cree sus propias mentiras y se va aislando del resto de la sociedad pensando que nadie lo entiende. En el juego encuentra una escapatoria y un desahogo a sus problemas.

El camino de salida de este callejón es difícil y largo y los especialistas reconocen que esta adicción no se puede curar, pero existen mecanismos para controlarla y detenerla.

Las asociaciones o grupos de autoayuda y las unidades de tratamiento del juego patológico que hay en algunos hospitales españoles (Ramón y Cajal en Madrid y Bellvitge en Barcelona) ofrecen como principal técnica una terapia de grupo para que los jugadores compulsivos controlen su adicción. Pero hay un requisito básico: el jugador tiene que ser consciente de que está enfermo y de que necesita ayuda para superarlo.
Leer mas....

Fuente